A reporte de la Agencia de Noticias Howzah– Los resultados de una encuesta de opinión pública realizada recientemente por el Centro Agam, en colaboración con la Universidad Hebrea de Jerusalén, han sacudido el panorama político en Israel. El estudio, llevado a cabo entre el 16 y el 19 de junio de 2026 (correspondiente al 27-30 de Jordad) con una muestra representativa de 3.644 encuestados, ofrece una visión reveladora sobre cómo percibe la población los resultados estratégicos del conflicto.
Cifras que desafían el discurso oficial
Según los datos, el 92,1% de los participantes sostiene que Irán emergió victorioso de la reciente guerra y de la firma del acuerdo con Washington, o bien, que Israel obtuvo logros significativamente inferiores a los alcanzados por Teherán. Esta percepción contradice directamente la narrativa del gobierno de Netanyahu, que insiste en que las operaciones militares mejoraron la posición estratégica del país.
Debilitamiento de la seguridad y crisis de confianza
El informe destaca otros hallazgos críticos:
- Seguridad nacional: Un 82,9% de los encuestados afirma que la seguridad a largo plazo de Israel se ha visto seriamente debilitada como consecuencia de la guerra.
- Desconfianza profunda: La cadena de noticias i24NEWS ha calificado estos resultados como una manifestación de la “profunda falta de confianza” de la ciudadanía hacia el desenlace del conflicto y el acuerdo alcanzado con la Casa Blanca.
Fractura en la base de apoyo de Netanyahu
Lo más notable de este estudio es que la crítica al gobierno ha trascendido la oposición política tradicional. Los datos señalan que, incluso entre los votantes identificados con el partido derechista de Netanyahu, más del 93% coincide en que Irán ha sido la parte que mayor provecho ha sacado del conflicto.
Análisis de los expertos
Analistas locales han señalado que existe una contradicción evidente entre estos datos estadísticos y el respaldo público que existía al inicio de las operaciones militares contra Irán a principios de año. El cambio en el humor público es drástico: el apoyo a la política gubernamental ha caído de forma estrepitosa en comparación con los primeros meses de hostilidades.
Este sondeo no solo pone en evidencia el fracaso percibido de los objetivos estratégicos, sino que también subraya un aislamiento político creciente del Primer Ministro, al ver cómo su propia base de votantes cuestiona la viabilidad de su gestión ante el nuevo equilibrio de poder en la región.
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