Enfoques coránicos para la inmunidad cognitiva en la era del engaño

Hawzah/Un egresado del doctorado de la Universidad de Ciencias Islámicas Razavi escribió en una nota: El Sagrado Corán no es solo un libro de guía espiritual, sino también un mapa integral y estratégico para la gestión de la sociedad y el enfrentamiento de desafíos complejos.

Según un informe de la Agencia de Noticias Hawzah en Mashhad, Hojatoleslam Ali Salehi, egresado del doctorado de la Universidad de Ciencias Islámicas Razavi y profesor en seminarios y universidades, escribió en una nota:

El avance sin precedentes de las tecnologías de comunicación y la creciente complejidad de las relaciones internacionales en la era actual han hecho que el concepto de "guerra cognitiva" (Cognitive Warfare) adquiera una importancia estratégica como uno de los instrumentos de dominación e influencia más sofisticados y efectivos. A diferencia de los conflictos militares clásicos, este nuevo tipo de confrontación apunta directamente a la mente, la percepción, las creencias, los valores y los patrones de toma de decisiones de la sociedad objetivo.

El fin último de este asalto es generar cambios duraderos en el comportamiento colectivo, erosionar la confianza pública, debilitar la cohesión social y, finalmente, lograr los intereses geopolíticos del agresor sin necesidad de recurrir a la fuerza. En este contexto, el Sagrado Corán, como fuente original de epistemología y construcción civilizacional en el Islam, ofrece un enfoque integral y profundo para enfrentar este fenómeno complejo, yendo más allá de respuestas meramente defensivas hacia un activismo visionario y la construcción de una civilización basada en la claridad.

En primer lugar, el Corán, al enfatizar los fundamentos epistemológicos y la fe inquebrantable, establece una base sólida para resistir la distorsión del conocimiento y la percepción. La centralidad del monoteísmo y el conocimiento profundo de Dios, como la verdad absoluta y fuente de la existencia, otorga al ser humano un propósito único y elevado, liberándolo de la confusión y el sinsentido y protegiéndolo de narrativas falsas y engañosas. Este conocimiento fortalece la capacidad de discernir entre la verdad y la falsedad, neutralizando cualquier intento de sembrar dudas en las creencias fundamentales. La reiterada afirmación coránica sobre la primacía de la "verdad" y la exposición de la "falsedad" como algo efímero y sin fundamento ("¡Pero arrojamos la verdad contra lo falso, y lo destroza, y he aquí que se desvanece!"; 21:18) establece un enfoque principista frente a la desinformación y las narrativas distorsionadas, subrayando la necesidad de buscar la verdad y evitar las suposiciones infundadas.

Más allá de los cimientos epistemológicos, el Corán proporciona principios operativos y éticos claros para activar mecanismos dinámicos de defensa contra la guerra cognitiva. La orden de "reflexionar" en los versículos divinos y los fenómenos del universo implica un análisis profundo y multidimensional que conduce a la "clarividencia": la capacidad de descubrir las capas ocultas de la realidad y distinguir las intrigas y sediciones, siendo este el arma más efectiva contra las operaciones psicológicas y la propagación de rumores.

Asimismo, uno de los mandatos coránicos más explícitos en este ámbito es la necesidad de "verificar" y contrastar las noticias, especialmente aquellas provenientes de fuentes dudosas o "transgresoras": "¡Oh, creyentes! Si un corrupto les llega con una noticia, verifíquenla, no sea que perjudiquen a un pueblo por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hicieron" (49:6). Este principio es la base para contrarrestar las "noticias falsas" y la "propaganda" en el entorno actual.

La guerra cognitiva siempre busca erosionar los fundamentos espirituales, generar desesperanza y destruir la voluntad de resistencia. En contraste, el Corán, al enfatizar la "paciencia" y la "perseverancia", dota a la comunidad creyente de resiliencia y firmeza frente a las presiones psicológicas y propagandísticas. Además, al recalcar la "unidad" y evitar la división ("Aférrense todos al cable de Dios y no se dividan"; 3:103), consolida los fundamentos de la cohesión nacional y comunitaria, neutralizando los esfuerzos del enemigo por crear fracturas sociales, étnicas, religiosas o políticas. Del mismo modo, la prohibición tajante de la "calumnia", la "difamación", el "chisme" y la "propagación de la obscenidad" en el Corán confronta directamente las herramientas clave de la guerra cognitiva, que se basan en la difusión de mentiras y la destrucción de reputaciones.

El Corán, más allá de la mera defensa, propone enfoques activos para contrarrestar la influencia y fortalecer el frente propio. El conocimiento preciso del enemigo y sus ambiciones—que el Corán expone claramente en su naturaleza y maquinaciones—es el primer paso para neutralizar sus planes. La elevación de la identidad individual y colectiva auténtica, con énfasis en la dignidad humana, el autoestima y el alto estatus de los creyentes, actúa como antídoto contra la destrucción identitaria y la alienación. Por otro lado, la inspiración de esperanza y la eliminación de la desesperación—que el enemigo busca implantar en la guerra cognitiva—se transforman, gracias al constante énfasis coránico en la misericordia y el auxilio divino, en una fuente inagotable de motivación para continuar la resistencia y el esfuerzo.

En este sentido, el concepto de "yihad explicativo", arraigado en principios coránicos como "ordenar el bien y prohibir el mal" y "invocar al camino del Señor con sabiduría y buena exhortación", adquiere vital importancia como un activismo mediático e intelectual orientado a la clarificación, la exposición de la verdad y la difusión de narrativas precisas de la realidad.

En conclusión, el Sagrado Corán no es solo un libro de guía espiritual, sino un mapa integral y estratégico para la gestión de la sociedad y el enfrentamiento de desafíos complejos. Frente a la "guerra cognitiva", las enseñanzas coránicas—desde sus fundamentos epistemológicos y de fe hasta sus principios operativos y enfoques activos—proporcionan un marco sólido para la defensa y la ofensiva. Una sociedad educada bajo estos principios coránicos poseerá una claridad penetrante, una determinación inquebrantable, una identidad auténtica y un espíritu cohesionado, capaz de resistir incluso las operaciones cognitivas más sofisticadas y avanzar con firmeza en su camino de crecimiento y excelencia. Este plan de acción, en un mundo actual lleno de ambigüedad y engaño, no solo inspira a los musulmanes, sino a cualquier sociedad que busque la verdad, la justicia y la estabilidad.

Hojatoleslam Ali Salehi

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