De acuerdo con lo informado por la Agencia de Noticias Hawzah, el difunto Ayatolá Mojtahedí Teheraní, en una de sus sesiones de ética, abordó el tema de los derechos de vecindad, que se expone ahora a los distinguidos lectores.
El dilema se presenta cuando alguien posee riquezas y, llegada la noche, duerme con tranquilidad, mientras su vecino soporta la penuria del hambre.
En el hadiz se recoge lo siguiente: «El verdadero musulmán no es aquel que duerme saciado mientras su vecino permanece hambriento».
Se relata que un sabio reprochó a otro:
—«¿Por qué no socorriste a tu vecino?»
El interpelado respondió:
—«Ignoraba que se encontraba en dificultades y en la miseria del hambre».
A lo que el primero replicó:
—«Precisamente por esa ignorancia te censuro».
Si lo hubieras sabido y, aun así, no lo hubieras auxiliado, ese acto se equipararía a la incredulidad.
Ahora bien, puesto que alegas desconocimiento, la objeción persiste: ¿por qué no investigaste ni procuraste informarte de la situación de tu vecino?
La clave de comprensión de este relato radica en que un sabio reprende a otro, vecino de una persona necesitada, y le dice:
—«Mi reproche no se debe a que ignoraras su estado, sino a que no te esforzaste en averiguarlo.
Porque si lo hubieras sabido y, aun así, hubieras dormido saciado, tal conducta sería imperdonable».
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