Según la Agencia de Noticias Hawzah, el Comandante de los Creyentes, el Imam Alí (la paz sea con él), en Nahy al-Balagha expone puntos sobre la importancia del istighfar, que se presentan a continuación:
Sabiduría 87:
«Me sorprende quien se desespera teniendo consigo el istighfar».
Explicación:
¿Por qué desesperarse?
El Imam (la paz sea con él), en esta sentencia llena de sabiduría, abre la puerta de la esperanza para todos los pecadores al decir: «Me sorprende quien se desespera teniendo consigo el istighfar».
Esto indica que Dios ha abierto las puertas del arrepentimiento y del istighfar a Sus siervos, infundiéndoles esperanza en Su misericordia, como afirma el Corán:
«Di: ¡Oh siervos míos que habéis transgredido contra vosotros mismos! No desesperéis de la misericordia de Dios. Ciertamente, Dios perdona todos los pecados. En verdad, Él es el Perdonador, el Misericordioso» (Az-Zumar, 53).
«Yaqnatu» proviene de «qunūt», que significa desesperación. Sabemos que perder la esperanza en la misericordia divina es uno de los pecados más graves, pues quien se siente privado de ella ya no se detiene ante ningún otro pecado. Piensa: “Ya estoy perdido, no importa si peco una o cien veces más”. La desesperanza es la vía más peligrosa por la que Satanás penetra en el corazón humano, llevándolo a todo tipo de pecado. Por eso, en un hadiz del Imam Sadiq (la paz sea con él) se relata que Luqmán dijo a su hijo:
«Teme a Dios de tal manera que, aunque realizaras todas las buenas acciones de los hombres y de los genios, aún podrías ser castigado por un error; y confía en la misericordia de Dios de tal forma que, aun si hubieras cometido todos los pecados de los hombres y los genios, Él podría perdonarte». (Al-Kafi, vol. 3, p. 67, hadiz 1).
El Corán también declara claramente:
«En verdad, solo los incrédulos desesperan de la misericordia de Dios» (Yusuf, 87).
Conviene señalar que Ibn Abi al-Hadid, en su comentario a esta frase, recoge una opinión de Rabi‘ ibn Jath‘am que resulta incorrecta. Este sostenía que nadie debía decir: “Astaghfirullah wa atubu ilayh” (Pido perdón a Dios y me vuelvo a Él), pues, si no cumplía con ello, sería mentira y pecado. En su lugar, recomendaba decir: “Allahumma ighfir li wa tub ‘alayya” (¡Oh Dios, perdóname y acércate a mí con Tu misericordia).
Sin embargo, esto no concuerda con la abundancia de súplicas en las que aparece la fórmula de istighfar. Además, el Corán mismo ordena pedir perdón, como se lee en la historia de Noé: «¡Pedid perdón a vuestro Señor, pues Él es en verdad Absolvedor!» (Nuh, 10), y en muchos otros versículos. Parecería, por tanto, que Rabi‘ ibn Jath‘am desconocía estas aleyas.
Por otra parte, si una persona no se vuelve realmente hacia Dios ni pide Su perdón, ¿cómo podría Él acercarse a ella y cubrirla con Su misericordia? ¿Acaso se puede decir: “Señor, seguiremos pecando, pero Tú perdónanos; nos alejamos de Ti, pero Tú acércate a nosotros”? ¡Un razonamiento sin fundamento!
En conclusión, no existe diferencia alguna entre decir “Astaghfirullah” (Pido perdón a Dios) y “Allahumma ighfir li” (Señor, perdóname).
Notas:
(1) Az-Zumar, 53.
(2) Al-Kafi, vol. 3, p. 67, hadiz 1.
(3) Yusuf, 87.
(4) Nuh, 10.
(5) Sobre la fuente de esta sentencia: antes de Sayyid Razi, al-Mubarrad la citó en Al-Kamil; Ibn Abd Rabbih en Al-‘Iqd al-Farid; e Ibn Qutayba en ‘Uyun al-Akhbar. Después de Sayyid Razi, el sheij al-Tusi la transmitió con ligeras variaciones en sus Amali. Esto muestra que procede de una fuente más antigua. (Masadir Nahy al-Balagha, vol. 4, p. 83).
Fuente: El Mensaje del Imam, Comandante de los Creyentes (la paz sea con él): Un comentario nuevo y completo de Nahy al-Balagha
Su comentario