Según informa la Agencia de Noticias de Hawzah, hoy es miércoles 29 de Esfand (último mes del calendario persa). Mientras los iraníes se preparan para recibir el Año Nuevo, también se disponen a definir sus destinos en la Noche del Destino, una noche en la que se determinan los designios. Esta noche coincide con el aniversario del ataque sufrido por el Imam Ali (as) mientras oraba en el mihrab.
Aunque la noche decimonovena es la primera de las noches de vigilia, las tradiciones enfatizan más la importancia de las noches vigésimo primera y vigésimo tercera. Sin embargo, el Imam Sadiq (as) dijo: "Los destinos de cada persona se determinan en la noche decimonovena, se confirman en la vigésimo primera y se sellan en la vigésimo tercera".
Algunos asisten a mezquitas y reuniones religiosas para aprovechar mejor esta noche, mientras que otros se dirigen al cementerio de Behesht-e Zahra (as) para pasar la noche en vela junto a las tumbas de los mártires. Muchos enfermos, que desean participar en las vigilias en mezquitas y lugares sagrados, se sientan frente a pantallas que transmiten en vivo programas religiosos por televisión, uniéndose desde allí al clamor de "¡Auxilio, auxilio!".
El difunto Ayatolá Mirza Yavad Maleki Tabrizi, en su libro Al-Muraqibat, escribió: "Uno de los asuntos más importantes del mes de Ramadán es la Noche del Destino, una noche que es mejor que mil meses. Hay narraciones que indican que es superior a mil meses de lucha (yihad) o mil meses de reinado. Es una noche noble en la que se decreta el sustento de los siervos, sus plazos de vida y otros asuntos, tanto buenos como malos. Es la noche en la que el Corán fue revelado".
Esta noche, según el Corán, es bendita. Las narraciones indican que los ángeles descienden y se esparcen por la Tierra, pasando por las reuniones de los creyentes, saludándolos y diciendo "Amén" a sus súplicas hasta el amanecer. También se dice que en esta noche ninguna súplica es rechazada, excepto la de quienes maltratan a sus padres, cortan los lazos familiares, consumen alcohol o albergan enemistad hacia otros creyentes.
Actos comunes en las Noches del Destino:
Realizar el ghusl (baño ritual), preferiblemente al atardecer.
Rezar dos ciclos de oración (rak'at), recitando siete veces la Sura Al-Ijlas después de la Sura Al-Fatiha en cada ciclo, y luego pedir perdón 70 veces diciendo: "Astaghfirullah wa atubu ilayh".
Abrir el Sagrado Corán y recitar: "Allahumma inni as'aluka bi kitabika al-munzal wa ma fihi wa fihi ismuka al-akbar wa asma'uka al-husna wa ma yujafu wa yurja an taj'alani min 'utaqa'ika min an-nar" (Oh Dios, te pido por Tu libro revelado y lo que contiene, por Tu nombre más grande y Tus nombres más bellos, y por aquello que inspira temor y esperanza, que me cuentes entre aquellos a quienes liberas del Infierno).
Colocar el Corán sobre la cabeza y recitar: "Allahumma bi haqqi hadha al-Qur'an wa bi haqqi man arsaltahu bihi wa bi haqqi kulli mu'minin madah'tahu fihi wa bi haqqika 'alayhim fa la ahad a'rafu bi haqqika minka" (Oh Dios, por el derecho de este Corán, por el derecho de aquel a quien enviaste con él, por el derecho de todo creyente que has elogiado en él, y por Tu derecho sobre ellos, pues nadie conoce Tu derecho mejor que Tú). Luego, decir 10 veces: "Bika ya Allah, bi Muhammad, bi Ali, bi Fatima, bi al-Hasan, bi al-Husayn, bi Ali ibn al-Husayn, bi Muhammad ibn Ali, bi Ya'far ibn Muhammad, bi Musa ibn Ya'far, bi Ali ibn Musa, bi Muhammad ibn Ali, bi Ali ibn Muhammad, bi al-Hasan ibn Ali, bi al-Hujja", y expresar cualquier petición que se tenga.
Realizar la visita (ziyara) al Imam Husayn (as).
Rezar cien ciclos de oración y permanecer en vigilia.
Recitar la súplica: "Allahumma inni amsaytu laka 'abdan dakhiran la amliku li nafsi naf'an wa la darran...".
En algunas narraciones, se recomienda recitar la súplica Yawshan al-Kabir.
Actos específicos de la noche decimonovena:
Pedir perdón 100 veces diciendo: "Astaghfirullah rabbi wa atubu ilayh".
Maldecir 100 veces a los asesinos del Imam Ali (as) diciendo: "Allahumma al'an qatalata Amir al-Mu'minin".
Recitar la súplica: "Ya dha alladhi kana qabla kulli shay'in thumma khalaqa kulli shay'in...".
Recitar la siguiente súplica: "Allahumma ij'al fi ma taqdi wa tuqaddir min al-amr al-mahmum wa fi ma tafruqu min al-amr al-hakim fi laylat al-qadr wa fi al-qada' alladhi la yuraddu wa la yubaddal an taktubani min hujjaj baytika al-haram al-mabruur hajjuhum al-mashkur sa'yuhum al-maghfur dhunubuhum al-mukaffar 'anhum sayyi'atuhum wa ij'al fi ma taqdi wa tuqaddir an tutila 'umri wa tuwassi'a 'alayya fi rizqi wa taf'ala bi kadha wa kadha".
¿Por qué colocar el Corán sobre la cabeza?
El Ayatolá Yavadi Amoli, refiriéndose a la Noche del Destino, dijo: "Si colocamos el Corán sobre nuestras cabezas, el objetivo no debe ser solo que Dios perdone nuestros pecados, nos salve del Infierno y nos lleve al Paraíso. Esos son los restos de la mesa de la Noche del Destino. Cuando un amigo prepara una mesa, ofrece los dones divinos y recibe a sus invitados de la mejor manera. Cuando los invitados se van, la mesa se recoge, y los restos se esparcen; los pájaros recogen esos restos".
Agregó: "Los restos de la mesa de la Noche del Destino son que alguien no arda en el Infierno. Eso no es la Noche del Destino. La Noche del Destino es cuando el ser humano, como un águila, toma de la mano a miles de personas y las lleva al Paraíso. En este mundo, su comportamiento, sus palabras, su carácter y sus acciones deben ser ejemplares. Debe revivir a miles de personas y, en el más allá, llevarlas consigo al Paraíso. Si podemos sentarnos junto a la mesa divina y el gobierno del Corán, ¿por qué quedarnos al final de la fila, esperando que nos lleguen las migajas de la mesa?".
El Ayatolá Yavadi Amoli enfatizó: "Nos dijeron que cada persona comprende la Noche del Destino según su propia capacidad, y la capacidad de cada uno depende de su determinación. Si podemos comprender el gobierno del Corán y del Destino según nuestra determinación, ¿por qué no pedir, antes de pedirle a Dios el contenido, que nos dé el recipiente y la capacidad para recibirlo?".
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