Según informó el equipo de traducción de la Agencia de noticias Hawzah, Mohammed Mansour, en una entrevista con la cadena «Al-Masirah», ha subrayado que Arabia Saudí, tras el impacto de los rápidos acontecimientos sobre el terreno, ha recurrido a la difusión de mentiras, la provocación y el aumento de las tensiones militares y de seguridad.
Mansour ha explicado que el pueblo yemení, como es habitual, ha estado a la altura de las circunstancias y no ha esperado mucho para responder a lo que calificó como «mentiras saudíes». Diversos estamentos del gobierno y la sociedad, desde clérigos y corrientes políticas hasta el Buró Político de Ansarolá, el gobierno, el Parlamento y el Consejo, han actuado con una postura unificada.
Ha señalado que la respuesta yemení a la narrativa saudí no se ha limitado a los ámbitos político y popular, sino que, tras la escalada saudí y los intentos de atacar la capital (Saná), se ha extendido al plano militar. Esta respuesta ha sido contundente y ha enviado un mensaje claro a Riad: cualquier escalada saudí recibirá una réplica que pondrá en el punto de mira los intereses e instalaciones saudíes.
El viceministro de Información ha puntualizado que los acontecimientos posteriores a la escalada saudí han portado mensajes militares claros, acompañados por el sonido de las alarmas en varias ciudades y regiones saudíes, incluyendo Yanbu, Taif, Jeddah, Al-Ula, Khamis Mushait, Jizan y Abha, así como el sonar de alarmas en Riad; esto refleja la magnitud de la tensión generada por la nueva ecuación militar.
Ha expresado que Arabia Saudí se ha visto atrapada en múltiples callejones sin salida desde el inicio de su criminal agresión contra Yemen, y los recientes sucesos en la costa oeste han profundizado este estancamiento. Riad ha recibido un duro golpe tras el rápido colapso del proyecto con el que apostaba por dicho frente.
Ha añadido que la verdadera sorpresa residió en la rapidez de los desarrollos sobre el terreno, acompañada de una disciplina militar y una celeridad en la normalización de la situación, lo que ha invalidado todas las apuestas de Arabia Saudí por una evolución prolongada del conflicto.
Mansour ha destacado que lo ocurrido en la costa oeste ha puesto de manifiesto el nivel de preparación y disciplina de las Fuerzas Armadas y de las instituciones pertinentes, lo que ha impedido que las partes hostiles pudieran explotar los acontecimientos o sumir la situación en el caos.
Ha manifestado que el interés de los medios occidentales en estos desarrollos demuestra su importancia. Arabia Saudí, al no poder soportar las consecuencias de este golpe, ha intentado desviar la atención mediante la promoción de nuevas narrativas y falsedades.
Mansour ha abordado la «mentira sobre el objetivo de atacar La Meca», calificándola como un intento de alejar el debate de los sucesos en la costa oeste. La operación de seguridad que las fuerzas yemeníes frustraron en Saná se enmarca en los intentos de generar disturbios y alterar el ambiente interno.
Ha hablado sobre informaciones relativas a los intentos saudíes de contactar con grupos armados relacionados con lo que denominó «Daesh» takfirí y criminal, señalando que, aunque se ha dicho que el gobierno sirio ha rechazado estas peticiones, ello no implica la inexistencia de esfuerzos individuales para actuar fuera de los marcos oficiales.
Ha precisado que la respuesta yemení a la campaña saudí ha sido multidimensional (oficial, popular, política y militar), y Saná ha tratado estos sucesos como parte de un esfuerzo más amplio para dañar la estabilidad interna y alterar el ambiente tras los hechos de la costa oeste.
El viceministro de Información ha enviado un mensaje a los regímenes árabes e islámicos que han aceptado la narrativa saudí o han interactuado con ella, instándoles a reconsiderar sus posturas y cálculos. Yemen persiste en sus opciones y creencias, y los intentos de presionarlo mediante ataques aéreos o incitación a disturbios de seguridad no alcanzarán sus objetivos. Saná vigila las rutas de escalada y las aborda basándose en las actuales ecuaciones de disuasión.
Ha establecido un vínculo entre la escalada militar y los movimientos políticos saudíes, mencionando las informaciones sobre los intentos de Riad por obtener aviones de combate estadounidenses avanzados tipo «F-35», junto con sus gestiones ante China para solicitar una intervención en la vía de la distensión.
Ha calificado esta contradicción como un reflejo de la confusión saudí entre la senda de la escalada y la búsqueda de la calma, añadiendo que los recientes acontecimientos han reafirmado que la escalada saudí no puede quedar sin respuesta y que Saná gestiona ahora todo tipo de presiones bajo una ecuación unificada: aquella cuyo objetivo es proteger la decisión yemení y evitar que el país se convierta en un campo abierto para proyectos extranjeros.
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