Según informó el equipo de traducción de la Agencia de noticias Hawzah, las Fuerzas Armadas de Yemen han limpiado las áreas de la costa occidental de la presencia de mercenarios al servicio de la agresión saudí y estadounidense. Esta operación se llevó a cabo en una superficie de 5.400 kilómetros cuadrados, abarcando seis distritos en las provincias de Taiz y Al-Hudaydah, culminando un esfuerzo tras 12 años de violación a la soberanía yemení.
Según el comunicado de las Fuerzas Armadas de Yemen, la operación «Allāh ashadd ba’san wa ashadd tankīlan» (Dios es el más severo en castigo) tuvo como objetivo a siete cuerpos militares y concentraciones de tropas del enemigo saudí, que incluían 38 brigadas militares. En esta operación, cientos de efectivos enemigos fueron abatidos, heridos o capturados; asimismo, las fuerzas yemeníes liberaron a todos los prisioneros del ejército y civiles que permanecían en las cárceles de los mercenarios y agresores saudíes en la costa occidental.
Las dimensiones de esta gran victoria según Ali al-Emad, miembro del Buró Político de Ansarolá
Ali al-Emad, miembro del Buró Político del movimiento Ansarolá, en declaraciones exclusivas al sitio informativo «Al-Ahed», afirmó sobre el alcance de este triunfo: «Esta victoria ha sido una bendición de Dios y un gran favor vinculado a la justicia de nuestra causa. Se le dieron oportunidades de paz al enemigo saudí, pero este traicionó, rompió los pactos y se retractó de lo acordado anteriormente».
Al-Emad añadió: «Esta batalla ha dejado en evidencia a las partes en conflicto: por un lado, una parte con un mando unificado, una nación unida, combatientes, una postura clara y objetivos definidos, encabezados por el levantamiento del bloqueo y el fin de la agresión. Por otro lado, una parte en la que ha quedado patente la debilidad, la falta de objetivos y voluntad, y la dependencia de las decisiones de Arabia Saudí, además de una gran fragilidad en su planificación y moral de combate».
Consecuencias de la liberación de la costa occidental a nivel regional
Las repercusiones políticas de la operación han superado las fronteras de Yemen y han generado una nueva orientación en la región que rechaza la hegemonía agresora saudí.
En este sentido, Al-Emad señaló: «Mientras Arabia Saudí, bajo órdenes de EE. UU., bombardeaba y asesinaba a los yemeníes, participando en la batalla y demostrando su traición y criminalidad, intentaba afirmar falsamente que este conflicto era religioso, sectario, racial o étnico. Sin embargo, la verdadera cara de Arabia Saudí y su inclinación a servir al enemigo estadounidense han quedado expuestas».
Al-Emad agregó: «Llegaron al punto de instrumentalizar los lugares sagrados, difundiendo mentiras sobre supuestos planes de Saná para atacar los Santos Lugares. Estas mentiras han hecho sonar las alarmas sobre este enemigo, un enemigo que, para complacer a los sionistas, es capaz de atacar los santuarios. Quien envió la cortina de la Kaaba a aquellos criminales en la isla de Epstein para satisfacer a los sionistas, está dispuesto a bombardear lugares sagrados por complacer a los judíos y generar conflictos sectarios en la región».
Sobre la posición de Saná, Al-Emad señaló: «Las naciones árabes e islámicas confían ahora en Saná, en su discurso, en sus medios y en su gran líder, Sayyed Abdul-Malik al-Houthi, y defienden abiertamente este enfoque. Lo que hemos visto entre nuestros hermanos en Irak, Palestina, Líbano e incluso Siria, así como entre nuestros hermanos que se encuentran fuera de sus patrias en los países del Golfo, especialmente en Arabia Saudí y Marruecos, es prueba de ello».
Tras la batalla de la “limpieza” de la costa
La batalla por la liberación de la costa occidental se considera un cambio estratégico mayor, pues lo que vendrá después es diferente a lo que hubo antes.
En este contexto, Al-Emad recordó: «Yemen tiene ahora su soberanía y su lugar, y sus enemigos lo tratan con igualdad; incluso se han vuelto cautelosos a la hora de enfrentarse a él, especialmente porque hoy se encuentran atrapados y derrotados en la batalla sagrada en el Estrecho de Ormuz, junto a nuestros nobles hermanos muyahidines en Irán».
Al-Emad enfatizó: «La naturaleza de la batalla que se libra hoy es la de limpiar la región de la presencia y hegemonía estadounidense, liderada por nuestros héroes en Irán. Asimismo, esta batalla busca debilitar al régimen sionista y derrotar el proyecto del ‘Gran Israel’ por parte de los hermanos combatientes de Hezbolá en el Líbano y Hamás. Existe también un gran rol yemení en cortar el ‘brazo árabe largo’ que, con sus posturas de adulación y presión política, busca fragmentar la nación».
Bab el-Mandeb bajo control del frente de apoyo yemení
La gran victoria yemení tiene dimensiones que van más allá de la geografía, colocando las aguas del Mar Rojo en una ecuación militar y de seguridad vinculada a la soberanía de Yemen.
Al respecto, el Dr. Abdul-Malik Issa, profesor de Sociología Política en la Universidad de Saná, declaró a «Al-Ahed»: «La victoria en la costa occidental no es solo una expansión geográfica, sino una transformación estratégica en la estructura de la agresión contra Yemen y en las ecuaciones del Mar Rojo y la región».
Issa señaló: «Este triunfo ha desmantelado el cinturón de mercenarios que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos utilizaron durante años para amenazar a Al-Hudaydah, Taiz y Bab el-Mandeb. Ha llevado a la pérdida de una serie de cuarteles, aeropuertos y centros de mando enemigos».
Desde Bab el-Mandeb hasta la isla de Mayun: peso estratégico en el corazón del Mar Rojo
Las Fuerzas Armadas yemeníes han consolidado su control sobre todas las zonas e islas de la costa occidental, incluida la isla de Mayun, el punto más vital en el estrecho de Bab el-Mandeb.
El Dr. Issa sostiene: «La isla de Mayun, por su ubicación en el corazón del estrecho, le otorga un valor excepcional para observar el movimiento de los barcos. Cuando se combina con Dhubab y otras islas, la vigilancia es total, haciendo imposible que cualquier fuerza hostil establezca bases sin ser detectada».
El Dr. Issa concluye: «Ningún acuerdo sobre la seguridad del Mar Rojo será viable si se ignora a Yemen. El colapso de las facciones de mercenarios en la costa, pese a años de financiación y armamento, ha generado una crisis de confianza en los instrumentos locales de Arabia Saudí y Emiratos, demostrando que la superioridad aérea por sí sola no puede establecer influencia política o militar sobre el terreno».
Finalmente, el Dr. Issa destaca que la victoria en la costa occidental es un logro tanto para Yemen como para Palestina, ya que protege el frente interno, debilita las herramientas de agresión y convierte la geografía en un elemento activo en el cerco contra el enemigo “israelí”, todo ello manteniendo la seguridad de la navegación comercial no objetivo.
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