jueves 17 septiembre 2026 - 15:50
Analista: La normalización con Israel sería un suicidio para Arabia Saudí

HAWZAH / Samir Ayoub subrayó que la vía adecuada para que Arabia Saudí y los países de la región salgan del atolladero yemení radica en entablar comunicación, negociar y abordar las causas fundamentales del conflicto, principalmente el levantamiento del bloqueo impuesto al pueblo de Yemen, la normalización de la situación y el cese de toda injerencia en sus asuntos internos.

Según el grupo de traducción de la Agencia de Noticias Hawzah, Samir Ayoub, escritor y periodista libanés radicado en Moscú, afirmó durante una entrevista concedida a la cadena Al Masirah que los acontecimientos en el mar Rojo condujeron al fracaso de la estrategia y política árabe que pretendía ejecutarse en coordinación con Estados Unidos para golpear al ejército yemení.

Ayoub destacó que las Fuerzas Armadas de Yemen —las cuales han participado activamente en respaldo al pueblo palestino y en apoyo a la resistencia en el Líbano, convirtiéndose en el factor determinante para asestar duros golpes a la economía del régimen sionista en el mar Rojo— enfrentaban una ofensiva cuyo objetivo primordial era mermar sus capacidades operativas; no obstante, el desenlace fue exactamente el opuesto.

Señaló asimismo que las fuerzas yemeníes ejecutaron operaciones preventivas que cerraron el paso a todo intento de neutralizar esta baza decisiva en la región, la cual mantiene su firme capacidad de respaldar tanto a la causa palestina como al pueblo libanés en su resistencia frente a la ocupación sionista.

El analista explicó que la fase de apoyo a la Franja de Gaza y a la nación palestina demostró con creces que el frente yemení posee la capacidad de propinar golpes decisivos y contundentes, los cuales no se limitan únicamente al ámbito militar israelí, sino que impactan de lleno en su pilar fundamental: la economía.

Añadió que las inquietudes actuales de las autoridades sionistas responden a la posibilidad de un debilitamiento en el flanco sur del régimen desde el mar Rojo, dado que las fuerzas yemeníes amenazan el tránsito de buques y suministros destinados a la entidad sionista, así como los intereses y navíos de aquellas naciones que imponen el bloqueo al pueblo yemení, con Arabia Saudí a la vanguardia.

Ayoub precisó que la persistencia de dicha amenaza coloca los intereses económicos del régimen y de los países involucrados en el cerco contra Yemen ante desafíos directos en la estratégica zona del mar Rojo.

El analista libanés enfatizó que si Arabia Saudí y los países del golfo Pérsico procuran el bienestar de sus naciones y el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad, deben gestionar las crisis regionales mediante el diálogo constructivo y abordar los diferendos respetando los derechos e intereses de sus pueblos, en lugar de recurrir a instancias externas o rogar la intervención de fuerzas extranjeras para garantizar su defensa.

Identificó el primer y más grave error en el establecimiento de bases militares estadounidenses en el territorio de estos países, subrayando que tales instalaciones jamás tuvieron como propósito brindarles auxilio, sino que fueron erigidas para servir a los designios del régimen sionista, operando como primera línea defensiva en las agresiones dirigidas contra la República Islámica de Irán y contra el pueblo de Yemen.

Al abordar la ineficacia de los acuerdos suscritos por Arabia Saudí con Turquía y Pakistán, Ayoub puntualizó que la esencia de dichos convenios radica en la defensa mutua ante agresiones externas. Sin embargo, la coyuntura actual no constituye una agresión contra Arabia Saudí, sino una defensa legítima por parte de Yemen de su soberanía e intereses nacionales, encaminada a romper el asedio.

Agregó que el pueblo yemení no asume el papel de agresor, sino de defensor; motivo por el cual Pakistán y Turquía ponderaron esta realidad y optaron por abstenerse de cualquier intervención militar. Indicó asimismo que los informes divulgados por el régimen israelí sobre estos acuerdos responden únicamente a un intento de congraciarse con Riad, tras la negativa de Estados Unidos a intervenir directamente contra Yemen y la postura cautelosa adoptada por Gran Bretaña.

Afirmó enfáticamente que terceras naciones rehúsan involucrarse en un conflicto ajeno o reincidir en un lodazal en el que ya fracasaron previamente sin alcanzar ninguno de sus propósitos fijados.

En esa misma línea, Ayoub denunció que el régimen sionista intenta proyectar ante Arabia Saudí y los estados del área la falsa premisa de que es la única entidad capaz de velar por su seguridad; dar credibilidad a tal narrativa constituiría un error histórico y un fallo estratégico irreparable.

Instó a las naciones regionales a no dejarse seducir por las supuestas capacidades defensivas israelíes, recordando que dicha entidad resulta incapaz de garantizar su propia protección, al punto de haber requerido el auxilio urgente de potencias europeas y de los sistemas defensivos estadounidenses para repeler los misiles procedentes de la República Islámica y de Yemen.

Explicó que la retórica israelí en torno a la seguridad colectiva regional no es más que una maniobra de instrumentalización política orientada a presionar a dichos gobiernos para consumar los pactos de normalización diseñados por Washington y Tel Aviv.

La normalización sería un suicidio para Arabia Saudí

Ayoub desestimó la posibilidad de que Arabia Saudí logre coordinar incursiones directas con el régimen sionista contra el pueblo y los intereses yemeníes, advirtiendo categóricamente que semejante paso significaría un suicidio político para la monarquía saudí.

Comentó que el régimen de Tel Aviv procura explotar el empantanamiento saudí mediante sus mandos castrenses y agencias de inteligencia con el respaldo de Estados Unidos; no obstante, carece de la solvencia necesaria para suministrar un respaldo militar efectivo a Riad.

Subrayó con determinación que la firmeza, la capacidad operativa y la celeridad en el accionar del pueblo yemení forzarán el levantamiento definitivo del cerco, conduciendo a un escenario de negociaciones y acuerdos bilaterales que respeten la soberanía y los derechos de Yemen.

Reiteró que la senda ineludible para superar el atolladero consiste en activar los canales diplomáticos, atender las causas del conflicto —levantando el bloqueo y cesando las injerencias foráneas— y reconociendo la plena capacidad del pueblo yemení para solventar sus asuntos internos con autonomía.

Recalcó asimismo que supeditarse a las garantías del régimen sionista resultará estéril, dado que se trata de una entidad incomparablemente más débil que Estados Unidos, país que, aun disponiendo de imponentes flotas desplegadas en la región, declinó profundizar su injerencia para no empantanarse nuevamente en Yemen.

Ayoub previno que la vía bélica conducirá únicamente a la ruina de los estados del área, exhortando a buscar soluciones de fondo a través de la mesa de diálogo. Alertó que una escalada mayor amenazaría con paralizar el tránsito marítimo en el estrecho de Bab al-Mandeb y comprometer la ruta hacia el canal de Suez, una eventualidad insostenible para la economía internacional.

Concluyó señalando que la tendencia predominante entre las naciones con peso diplomático se orienta hacia la resolución negociada de las tensiones, mecanismo indispensable para restituir un horizonte de estabilidad que beneficie al conjunto de los pueblos de la región.

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