miércoles 27 agosto 2025 - 22:54
De la teología al modelo de acción social en la era de la Ocultación

Hawzah/ La esperanza viva en el espejo de la espera no es solo un lema, sino un marco intelectual y práctico para enfrentar los desafíos de la era de la Ocultación. Este marco, al integrar de manera profunda la epistemología de la espera y la fe dinámica, no solo libra al individuo de la pasividad y la desesperanza, sino que lo transforma en un agente activo e influyente en el camino de la preparación para la manifestación.

Agencia de Noticias Hawzah | En el turbulento mundo actual, donde los relatos dominantes de desesperanza y sinsentido han atrapado a muchos individuos y sociedades, el concepto de esperanza se ha convertido en una palabra en riesgo de deformación.

Se multiplican las esperanzas superficiales, falsas o meramente pasivas, que no solo no resuelven los problemas, sino que a veces se convierten en herramientas para evadir la responsabilidad individual y social.

En este contexto, la iniciativa “Esperanza viva” constituye una profunda invitación a releer y revitalizar la esperanza mahdaví; no como un mero lema religioso, sino como un motor teológico, cognitivo y práctico, tanto para el individuo como para la sociedad, en el horizonte complejo de la Ocultación.

Esta esperanza surge de la sabia combinación de “conocimiento” (epistemología de la espera) y “fe” (sustento del corazón y la acción), y busca ofrecer, frente a versiones reduccionistas y paralizantes de la esperanza contemporánea, un modelo vivo y orientador. Su objetivo último es transformar la esperanza del ámbito del discurso al acto social efectivo.

De “tener” esperanza a “ser” esperanza en el marco de la Ocultación

La cuestión esencial en la comprensión de la esperanza viva es cómo convertir un concepto sagrado y teológico como la espera mahdaví en una estrategia práctica y eficaz en la vida cotidiana y en la acción social.

¿Cómo elevar la esperanza de un estado meramente mental a una fuerza impulsora y transformadora? El horizonte de la Ocultación no es un pretexto para la retirada, sino un escenario de prueba para la autenticidad de la esperanza viva y la manifestación de sus verdaderas funciones.

Esta esperanza no se limita a un futuro distante, sino que impacta también el presente. El conocimiento y la fe aquí no son meras percepciones teóricas, sino herramientas para activar la esperanza y convertirla en energía de movimiento para el progreso y la elevación personal y social.

Ejes analíticos y estrategias prácticas

1. La esperanza en el nivel del conocimiento y la fe: desafíos y soluciones

Desafío 1: Reduccionismo epistemológico e ideológico

La esperanza mahdaví, a lo largo de la historia, ha sido víctima en ocasiones de interpretaciones extremas. Por un lado, se la ha reducido a una ideología política para justificar el statu quo o fomentar la inacción; por otro, se la ha reducido a una creencia meramente personal y ética sin dimensión social. Ambos reduccionismos privan a la esperanza de su función esencial: capacitar y orientar.

Solución epistemológica: Elaborar una epistemología integral de la espera. Esta debe ir más allá de repetir narraciones y abordar en profundidad la relación de la espera con cuestiones ontológicas, antropológicas, sociológicas e históricas. La organización de foros académicos, la producción de contenidos de calidad tanto científicos como divulgativos y la creación de plataformas para el intercambio de ideas entre estudiosos de seminarios y universidades son herramientas claves. La insistencia en el carácter activo de la espera y en las responsabilidades de los creyentes en la era de la Ocultación es un eje central.

Desafío 2: La separación entre fe y acción (humanismo pasivo)

En el mundo moderno, el auge de un humanismo pasivo que limita la fe al ámbito del corazón y la individualidad, negándole cualquier dimensión social, constituye un reto. Esta visión priva a la fe de su papel como motor y la reduce a un calmante espiritual.

Solución práctica: Explicar y promover una fe dinámica en el marco de la espera. Una fe que se manifieste no solo en el corazón, sino también en la voluntad, en la ética personal y en la acción social. Es necesario diseñar modelos de vida en espera activa que incluyan compromiso con la justicia social, lucha contra la pobreza, participación en la reforma de la sociedad y difusión de la ética mahdaví en el trabajo y la vida cotidiana. Estos modelos deben transformarse en pautas de comportamiento y difundirse a través de la educación, los medios de comunicación y las instituciones sociales.

2. El papel del conocimiento profundo del Imamato y de la fe dinámica en la transformación de la esperanza en energía de acción

a) Conocimiento profundo del Imamato: un horizonte para la acción

El conocimiento del Imamato no consiste solo en memorizar nombres e historias, sino en comprender al Imam como eje del orden existencial, mediador de la gracia divina y modelo integral de humanidad. Este conocimiento interpreta la Ocultación no como ausencia, sino como presencia velada, y subraya la responsabilidad de los creyentes de preparar el terreno para la manifestación.

Solución analítica: Explicar la filosofía de la Ocultación y la función del Imam oculto en el orden del cosmos y de la sociedad. Esta explicación debe motivar la acción inteligente y no la pasividad.

¿Cómo puede el reconocimiento de la autoridad espiritual y normativa del Imam inspirar estructuras sociales justas y éticas?

¿Cómo orienta su papel de guía hacia la autoconstrucción y la construcción comunitaria basada en principios divinos?

La producción de libros, artículos y seminarios especializados en esta línea es indispensable.

b) Fe dinámica: transformar la creencia en acción social eficaz

La fe dinámica en el marco de la esperanza mahdaví es la fuerza que traduce las convicciones del corazón en acciones tangibles en la sociedad. No pide solo esperar la manifestación, sino contribuir activamente a la realización de los ideales mahdavíes.

Solución práctica: Diseñar y aplicar modelos de acción inspirados en la espera. Estos pueden abarcar:

Económico: Promover la justicia económica, combatir la corrupción, apoyar la producción nacional y fomentar el emprendimiento con espíritu de esfuerzo colectivo.

Cultural: Impulsar un estilo de vida islámico-iraní, producir contenidos artísticos y mediáticos con propósito y enfrentar la invasión cultural.

Político-social: Participar activamente en la construcción del destino común, exigir justicia, combatir la tiranía y la opresión, y trabajar por la cohesión social.

Estos modelos deben institucionalizarse mediante herramientas educativas y de difusión contemporáneas, como talleres, campañas mediáticas y la formación de pequeños núcleos de acción social.

Conclusión

La esperanza viva en el espejo de la espera no es solo un eslogan, sino un marco intelectual y práctico para enfrentar los desafíos de la era de la Ocultación. Este marco, al integrar profundamente la epistemología de la espera y la fe dinámica, no solo libera al individuo de la pasividad y la desesperanza, sino que lo convierte en un agente activo en la preparación para la manifestación.

En esta perspectiva, la espera no es inmovilidad pasiva, sino un motor que impulsa, una energía para el crecimiento y una luz para salir de las tinieblas. Transformar esta esperanza en acción social efectiva es el paso que podemos dar en esta etapa crucial de la historia para hacernos dignos de la realización del mayor ideal humano: la manifestación del Estado justo mahdaví.

Zeinab Safaí

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