martes 19 agosto 2025 - 23:30
La estrategia del Profeta del Islam (P) en su relación con las minorías

Hawzah/Un miembro del Instituto de Ciencias y Cultura Islámica examinó los derechos de las minorías bajo el gobierno del Profeta (P) desde una perspectiva histórica y subrayó que este tema es interdisciplinario, pues la mirada histórica a las fuentes y reportes puede ofrecer diversas críticas y análisis.

Según el corresponsal de la Agencia de Noticias Hawzah, el Huyyat al-Islam wal-Muslimin Mostafá Sadeqi, miembro del Instituto de Ciencias y Cultura Islámica de Qom, en la continuación del ciclo de conferencias “El Profeta de la Misericordia (P), modelo excepcional para la humanidad”, realizado el martes 28 de Mordad, con la participación de profesores de seminario y universidad bajo el tema “Los derechos de las minorías en el gobierno del Profeta (P)”, declaró:

“Este asunto, en términos generales, constituye un tema interdisciplinario. Ha sido abordado desde las perspectivas jurídica y política, y en ambos campos se han presentado múltiples teorías y contenidos. Mi enfoque se basa en los estudios históricos sobre los inicios del Islam y la vida del Profeta (P)”.

El investigador explicó:

“En el Sagrado Corán, en el versículo ‘A quien sea asesinado injustamente, hemos otorgado a su heredero autoridad’, se emplea la expresión ‘sultán’, que puede interpretarse como un derecho de dominio que una persona tiene sobre otra. Además, el término ‘derecho’ se entiende aquí como las obligaciones de la autoridad hacia los individuos. No se trata de deberes, sino de derechos fundamentales, que incluyen la preservación de la dignidad humana, la vida, los bienes, el honor, la independencia y la libertad en la práctica religiosa, el derecho a la vida personal, a la participación social en asambleas consultivas, a elegir y ser elegido, a la propiedad y al trabajo, a la seguridad y a la justicia”.

Sobre el concepto de minoría, señaló:

“No existe en las fuentes una definición exhaustiva y unánime de minoría, lo que genera diferencias de criterio. En general, se entiende por minoría a un grupo con menor número dentro de la sociedad y sin rol en el gobierno, que forma parte de los ciudadanos pero se diferencia del resto por religión, confesión, etnia, raza, y más recientemente por idioma o nacionalidad. En este análisis, el enfoque se centra en las minorías religiosas, no en las sexuales”.

Acerca del gobierno del Profeta (P), explicó:

“El presupuesto inicial es que el Profeta (P) ejerció un gobierno. Aunque algunas teorías sostienen que en Medina no fundó un gobierno, la premisa es que poseía legitimidad divina y aceptación popular, la cual se consolidó a partir de los sucesos de La Meca y del juramento de los Ansar”.

Añadió:

“En La Meca, el Profeta (P) no ejercía gobierno. Tras la Hégira a Medina y los pactos de Aqaba, fue aceptado como gobernante. Sus acciones de gobierno incluyeron el nombramiento de representantes, la instauración del rezo del viernes con dimensión religiosa, política y social, además de pactos generales. También ejerció funciones judiciales, organizó estructuras económicas, recaudó el zakat y emitió órdenes de guerra”.

El Huyyat al-Islam Sadeqi examinó el momento y las condiciones de la formación del gobierno en Medina y la actitud del Profeta (P) hacia las minorías, destacando que la intención del Profeta (P) era vivir en paz con ellas, aunque algunos incumplimientos de pactos impidieron la plena realización de este objetivo.

Comentó que existen discrepancias en las fuentes históricas sobre la fecha exacta de la fundación del gobierno profético en el primer año de la hégira. Consideró como elemento central el “Pacto General”, reconocido como la constitución de Medina, incluso por no musulmanes. Dicho pacto, concluido en los primeros meses o a finales del primer año de la hégira, marca el inicio oficial del gobierno del Profeta (P) en Medina.

Al llegar a Yathrib, el Profeta (P) encontró un entorno donde ya existían influencias de idólatras, judíos y otros grupos, pero gracias a los preparativos realizados en La Meca y a las condiciones especiales de Medina, su autoridad pudo establecerse.

Respecto a su estrategia hacia las minorías, planteó:

“La pregunta esencial es si el Profeta (P) buscaba eliminar a las minorías o llegar a acuerdos y coexistencia con ellas. Con base en evidencias históricas y en su práctica, la hipótesis es que el objetivo fue la convivencia pacífica, aunque las reiteradas violaciones de pactos, en especial por parte de algunos grupos judíos, impidieron alcanzarlo plenamente”.

Precisó:

“El énfasis en este análisis está en la conducta y práctica del Profeta (P), más que en sus palabras, pues las fuentes históricas recogen dichos suyos y del Imam Alí (P), pero la atención principal recae en sus acciones”.

Sobre las minorías en la época profética, explicó:

“En la península arábiga no había minorías nacionales o étnicas, ya que todos eran árabes y hablaban árabe. En cuanto a la raza, existían personas de otras procedencias como Salman el Persa (P), Bilal (P) y Suhayb (P), quienes vivían junto a los árabes, pero la cuestión de minoría étnica o racial no era relevante. La atención se centra, más bien, en las minorías religiosas”.

Agregó:

“En tiempos del Profeta (P), la minoría religiosa no tenía un significado uniforme. La principal referencia eran las comunidades cristianas o nazarenas, cuya presencia en el Hiyaz era limitada y sus contactos con el Profeta (P) eran indirectos, mayormente desde regiones como Nayrán o a través de episodios como el mubáhala. El Negus (P), gobernante cristiano de Abisinia, no estaba bajo la autoridad del Profeta (P), aunque este le dirigió cartas a los líderes cristianos de distintos países”.

Respecto a los judíos, indicó:

“Ellos fueron el grupo que más interacción tuvo con el Profeta (P). En el Corán se les menciona tres veces bajo la categoría de sabi’ín. Algunos idólatras también eran identificados con este término, y el Profeta (P) trató con ellos, pero las constantes rupturas de pactos impidieron una convivencia pacífica estable”.

Sobre los zoroastrianos, explicó:

“En La Meca y Medina no había presencia de magos o mazdeístas, pero en años posteriores, con la expansión del Islam hacia el sur, en regiones como Yemen, algunos quedaron bajo dominio islámico. El Profeta (P) ordenó que se les invitara al Islam y, si no lo aceptaban, se les reconocieran sus derechos como minoría, viviendo bajo la condición de dhimmi”.

Concluyó señalando que la relación del Profeta (P) con las minorías se basaba en la convivencia pacífica y en el reconocimiento de derechos, no en la eliminación, aunque los incumplimientos de pactos hicieron que este proceso no estuviera exento de dificultades.

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