Según informa la Agencia de Noticias Houzeh, en el mes sagrado de Ramadán, acompáñenos cada día con "Versículos Transformadores": una selección de aleyas del Corán acompañadas de breves interpretaciones prácticas que guían hacia la vida y la felicidad, iluminando estos días con la palabra divina.
Por: Huyyat al-Islam wal-Muslimin Hadi Hossein-Khani
En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso.
En el versículo 23 de la sura Al-Isra, Dios Todopoderoso dice:
"Tu Señor ha decretado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez junto a ti, no les digas ‘¡Uf!’ ni los repelas, sino háblales con palabras amables."
En esta aleya, Alá establece que tu Señor ha ordenado de manera categórica que no adoréis más que a Él y que tratéis con bondad a vuestros padres. Cuando uno o ambos alcancen la vejez a tu lado, no les digas siquiera "¡Uf!" —la mínima expresión de molestia— ni les levantes la voz. Al contrario, háblales siempre con palabras nobles, dignas y generosas.
Este versículo comienza con el principio más esencial de la religión: el tawhid (monoteísmo), ordenando que nadie excepto Dios sea adorado. Inmediatamente después, enfatiza el ihsan (bondad excelente) hacia los padres, destacando su relevancia en el sistema de valores islámico.
Lo más significativo es que este mandato se enfoca especialmente en la etapa de vejez de los padres. Dios subraya que, cuando uno o ambos progenitores envejecen y vivan contigo, su cuidado y trato amoroso se vuelven prioritarios.
Naturalmente, al llegar a la ancianidad, las personas pierden su independencia económica, su vigor físico y, a menudo, enfrentan enfermedades o dificultades emocionales. En tales circunstancias, los padres pueden volverse sensibles, melancólicos o incluso reaccionar con irritabilidad hacia sus hijos.
Es aquí donde Dios, con sublime delicadeza, ordena: incluso si tus padres te incomodan o te tratan con brusquedad, jamás debes pronunciar la más mínima palabra de desprecio —como "¡Uf!" en la cultura árabe—.
El versículo continúa: "Ni los repelas" (wa-la tanhar-huma). La palabra "nahr" (repeler) evoca la imagen de un río que fluye con fuerza, simbolizando el trato áspero o violento. En cambio, Alá manda hablarles siempre con generosidad y respeto.
Reforzando esto, el Imam Sadiq (la paz sea con él) narra:
"Si tus padres llegaran a golpearte —el peor de los tratos—, respóndeles: ‘Ghufranak’ (Que Dios os perdone)."
El Imam añade: "Esa es la ‘palabra generosa’ (qawlun karim) que Alá ordena en el versículo 23 de Al-Isra." Es decir, incluso ante la actitud más hostil, el hijo debe mantener la cortesía, el perdón y la dignidad.
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