lunes 22 junio 2026 - 16:43
Ziyarat Ashura: ¿Es el reconocimiento de los enemigos de Ahlul-Bayt (P) el preludio indispensable para aceptar su liderazgo (Wilayat)?

/ El presente análisis sobre los pasajes de la Ziyarat Ashura dilucida que el acercamiento (Taqarrub) a Dios y a Ahlul-Bayt (la familia del Profeta, la paz sea con ellos) es, en esencia, una cercanía espiritual y cognitiva. Se subraya que el camino para alcanzar dicha proximidad se fundamenta en dos pilares: el Tawalli (lealtad activa) y el Tabarri (desvinculación estratégica). Bajo esta óptica, identificar las corrientes de la verdad, la falsedad y la hipocresía en cada época se erige como un requisito ineludible para mantener la fidelidad a la senda de Ahlul-Bayt (P).

Informe de la Agencia de Noticias Hawzah: Con la llegada del mes de Muharram al-Haram, esta agencia publica el dossier especial “Ziyarat Ashura”. Con la participación del Huyyat al-Islam wal-Muslimin Yavad Mohaddesi, este trabajo busca explicar la Ziyarat para abrir una nueva ventana hacia las enseñanzas de Ahlul-Bayt. Ofrecemos este especial a nuestros lectores y a los fieles dolientes de Sayyid al-Shuhada (el Señor de los Mártires), el Imam Huséin (P).

As-salamu ‘alayka ya Aba ‘Abdillah

Saludos y paz para ustedes, amantes de la familia de Ahlul-Bayt y dolientes del Imam Huséin (P).

Al profundizar en la Ziyarat Ashura, llegamos a este pasaje fundamental:

یا اَباعَبْدِاللَّهِ اِنّی اَتَقَرَّبُ اِلی اللَّهِ وَ اِلی رَسُولِهِ وَ اِلی امیرِالْمُؤْمِنینَ وَ اِلی فاطِمَةَ وَ اِلَی الْحَسَنِ وَ اِلَیْکَ بِمُوالاتِکَ وَ بِالْبَراَّئَةِ (مِمَّنْ قاتَلَکَ وَ نَصَبَ لَکَ الْحَرْبَ وَ بِالْبَرائَةِ مِمَّنْ اَسَّسَ اَساسَ الظُّلْمِ وَ الْجَوْرِعَلَیْکُمْ وَ اَبْرَءُ اِلَی اللّهِ وَ اِلی رَسُولِهِ) مِمَّنْ اَسَسَّ اَساسَ ذلِکَ وَ بَنی عَلَیْهِ بُنْیانَهُ وَ جَری فی ظُلْمِهِ وَ جَوْرِهِ عَلَیْکُمْ وَ علی اَشْیاعِکُمْ بَرِئْتُ اِلَی اللَّهِ وَ اِلَیْکُمْ مِنْهُمْ

“¡Oh Aba ‘Abdillah! Yo busco acercarme a Dios, a Su Mensajero, al Comandante de los Creyentes, a Fátima, a Hasan y a ti, mediante vuestra lealtad (Muwalaat) y mediante la desvinculación (Bara’ah) de quienes os combatieron, os declararon la guerra y establecieron los cimientos de la injusticia y la opresión contra vosotros…”

El acercamiento (Taqarrub) a Dios no debe entenderse en términos de proximidad física o espacial; Dios no está confinado a un lugar específico al cual el ser humano pueda aproximarse corpóreamente. Asimismo, los Imames infalibles (P) no se encuentran en una posición material que permita una cercanía espacial. Por consiguiente, el “acercamiento” al que se refiere este texto es una proximidad espiritual, conductual, ética y cognitiva; es decir, una sintonía existencial e interior lograda a través de la armonía con el Wilayat (liderazgo divino), la emulación de la conducta de Ahlul-Bayt y el distanciamiento de sus enemigos.

Cuando afirmamos que alguien es “cercano” a nosotros, no aludimos a una cercanía geográfica, sino a una convergencia espiritual, intelectual, ética y programática. En otras palabras, esa persona comparte nuestra misma trayectoria y pertenece al mismo sistema de convicciones y creencias.

De la misma manera, la cercanía a Dios depende de la acción virtuosa y la piedad. Los siervos cercanos al Creador son aquellos que cumplen con Sus preceptos y transitan el camino de la servidumbre.

La interrogante crucial ante este pasaje es: ¿qué es lo que pretendemos? Nuestra declaración es clara: buscamos aproximarnos a Dios, al Profeta y a Ahlul-Bayt. Pero, ¿cuál es el medio, el vehículo y la herramienta para lograrlo?

Ese medio se compone de dos elementos: 1. Muwalaat (Tawalli) y 2. Bara’ah (Tabarri).

El Tawalli implica estar en el mismo frente, compartir una alianza intelectual, espiritual, ética, operativa, social y política con Dios, el Profeta y Ahlul-Bayt. Esta es la verdadera esencia de aceptar su Wilayat.

El Tabarri, por su parte, consiste en establecer una línea roja ante la falsedad, la opresión, la corrupción y los enemigos de Ahlul-Bayt. Manifestamos nuestra ruptura con aquellos que los combatieron, que fueron artífices de su martirio o que mostraron hostilidad, tal como reza el pasaje: “de quienes te combatieron y te declararon la guerra”.

Así, estos dos elementos son los que nos aproximan a la verdad. Muchos pueden reclamar el título de chiíes o amantes de Ahlul-Bayt, pero la pregunta fundamental es: ¿han separado realmente sus filas de las de los enemigos de Ahlul-Bayt?

Si en el pasado los enemigos fueron los Omeyas, los Abasíes, Yazid, Shimr, Khuli, Sinan y sus cómplices, ¿qué sucede hoy? Sin duda, en la era contemporánea, los enemigos de Ahlul-Bayt adoptan diversas formas. Identificarlos y distanciarse de ellos es una condición obligatoria para la verdadera proximidad a Dios.

En el escenario global actual, la línea de Ahlul-Bayt enfrenta hostilidades claras: desde quienes insultan a través de medios, caricaturas o literatura, hasta quienes apoyan activamente a los enemigos de la familia del Profeta. Todos ellos conforman un mismo entramado. Nuestro deber es trazar una separación absoluta de ellos.

Por ello, enfatizo una vez más esta mirada de “análisis de corrientes” (Jaryan-shenasi). La Ziyarat Ashura nos enseña a interpretar la historia como un flujo continuo entre la verdad y la falsedad, la justicia y la opresión. Figuras como Shimr, Yazid o los Omeyas no son solo nombres pretéritos, sino símbolos de corrientes opresoras que persisten. Como decía el mártir Morteza Motahhari: “Reconoce al Shimr de tu tiempo, reconoce al Yazid de tu tiempo”.

En un análisis macroscópico, los individuos y grupos se dividen en dos bandos: quienes están en la línea de Ahlul-Bayt y quienes están en la opuesta. Sin embargo, existe también el bando de la hipocresía (Nifaq): aquellos que se presentan como defensores de la verdad, pero cuyas acciones contradicen sus palabras.

¿Acaso no conocemos ejemplos de esto? Individuos o incluso países que en sus discursos y eslóganes se oponen ferozmente a potencias como Estados Unidos o Israel, pero que en la práctica mantienen sus mayores vínculos económicos y comerciales con ellos. ¿Es esto algo distinto a la hipocresía? Aquellos que dicen apoyar la justicia, pero cuya praxis es servil a los enemigos de la fe, demuestran que su Tawalli es una farsa.

Como sentenció un poeta antes de la Revolución:

“Es mejor el perro que ese hipócrita deshonrado / Que proclama el Islam pero su corazón pertenece a Moshe Dayan”.

En aquel entonces, Moshe Dayan era el ministro de defensa israelí; algunos funcionarios de la era anterior, pese a sus discursos, estaban aliados en la práctica con los enemigos del Islam. ¿Es aceptable proporcionar recursos, tierras o plataformas mediáticas al enemigo mientras se proclama lealtad a la causa de Ahlul-Bayt? Esto es hipocresía pura y es inaceptable.

Es nuestro deber reconocer las diversas capas de enemistad contra el Islam y Ahlul-Bayt, y separar nuestras filas con claridad. La Ziyarat Ashura no es solo una plegaria; es un curso integral de visión política y ética que debemos estudiar cada año en Muharram para calibrar nuestra brújula moral y política.

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