Agencia de Noticias Hawzah - El Hoyyat al-Islam Sayyed Kalbe Jawad Naqvi realizó estas declaraciones tras conocerse informes sobre la profanación de una Husayniyya durante una operación policial en Bhopal, así como un ataque incendiario contra un santuario atribuido al Imam Ali ibn Abi Talib (La paz sea con él) en el distrito de Farrukhabad, en Uttar Pradesh.
"Blanco de ataques sin precedentes contra los chiíes"
Naqvi enfatizó que, si bien India ha sido testigo históricamente de tensiones sectarias esporádicas, principalmente entre comunidades hindúes y musulmanas, no hay precedentes de lo que describió como un "blanco sistemático y organizado" contra la minoría chií.
"Lo que estamos presenciando hoy en ciertas regiones representa un cambio peligroso", dijo, advirtiendo que no abordar el problema de manera decisiva podría envalentonar a elementos extremistas y amenazar la larga tradición de pluralismo de India.
Instó específicamente a las autoridades estatales de Madhya Pradesh y Uttar Pradesh a tomar medidas inmediatas y firmes para evitar una mayor escalada.
Llamamiento a una investigación a nivel nacional
El alto clérigo hizo un llamamiento al gobierno central de India para que inicie una investigación transparente y exhaustiva sobre los incidentes. Exigió la formación de un comité de investigación de alto nivel y el procesamiento tanto de los perpetradores como de aquellos que supuestamente orquestaron los ataques.
Según Naqvi, la indiferencia o la acción tardía podrían inflamar los sentimientos religiosos y socavar la cohesión social en el país.
Denuncias de injerencia extranjera
En un sorprendente giro, Naqvi planteó la posibilidad de participación extranjera, sugiriendo que "elementos afiliados a Israel" podrían estar intentando incitar la discordia sectaria en India.
Argumentó que las posturas vocales de las comunidades chiíes contra las políticas estadounidenses e israelíes en asuntos internacionales pueden haberlas convertido en blanco de esfuerzos encubiertos de desestabilización. Sostuvo que el patrón de los incidentes apunta a una influencia externa coordinada destinada a perturbar la convivencia religiosa.
Preservar la armonía comunitaria
Concluyendo sus declaraciones, Naqvi subrayó la necesidad de una acción legal rápida y transparente para salvaguardar la armonía comunitaria y evitar nuevas provocaciones.
"La fortaleza de India reside en su diversidad religiosa y su convivencia", afirmó. "Cualquier intento de fracturar esta unidad debe ser expuesto y confrontado mediante medidas legales y decisivas".
Los incidentes han suscitado preocupación entre las organizaciones chiíes y los grupos de la sociedad civil, que advierten de que no aclarar las circunstancias que rodean los ataques podría profundizar la desconfianza y aumentar las tensiones sectarias.
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