Agencia de Noticias Hawzah - El Hoyyat al-Islam Ashkan Sadegh Nejad, director del grupo nacional "Devotos del Imam Reza (La paz sea con él)", realizó estas declaraciones en una entrevista en Tabriz, esbozando lo que describió como la "doctrina alawi de la tranquilidad", arraigada en las enseñanzas del Imam Ali (La paz sea con él).
Dominio interior, no pasividad
Sadegh Nejad argumentó que las sociedades contemporáneas enfrentan crecientes presiones psicológicas debido a los rápidos cambios culturales, la competencia material y la volatilidad económica, condiciones que han convertido la paz mental en lo que llamó "una rara alquimia para la humanidad".
Citando un conocido dicho atribuido al Imam Ali (La paz sea con él) — "No hay tolerancia como la paciencia y el silencio" —, subrayó que la tranquilidad en el pensamiento islámico no es el resultado del retiro o la pasividad, sino el fruto de un autodominio disciplinado.
"En la escuela alawi", dijo, "la calma es el fruto del control sobre los propios impulsos. Cuando las emociones se gestionan con sabiduría, la turbulencia externa no se traduce en colapso interno".
Reformulando el mundo material
El clérigo señaló además el Sermón 82 del Nahj al-Balagha, que caracteriza la vida mundanal como transitoria, argumentando que gran parte de la ansiedad moderna proviene del apego excesivo a las posesiones materiales y el miedo a perderlas.
Describió el concepto islámico de "ascetismo positivo" como una lente correctiva para el estrés contemporáneo. "El objetivo no es abandonar el mundo", dijo, "sino poseerlo sin ser poseído por él".
Según Sadegh Nejad, esta cosmovisión cultiva individuos que permanecen resilientes en la adversidad y humildes en tiempos de prosperidad, cualidades que describió como esenciales para una fortaleza civilizatoria sostenible.
La conexión espiritual como fuente de poder
Destacando el Sermón 222 del Nahj al-Balagha — "En verdad, Dios ha hecho del recuerdo un pulidor para los corazones" —, Sadegh Nejad enfatizó que el recuerdo (dhikr) no es un mero ritual verbal, sino una práctica espiritual transformadora.
"Un corazón pulido percibe la realidad tal como es", afirmó. "Tal claridad previene el juicio erróneo y el colapso emocional ante las crisis".
Mantuvo que reconectar a los individuos con sus raíces espirituales fortalece a las sociedades en su conjunto, proporcionando "una infraestructura moral capaz de soportar las tormentas de la modernidad".
Del texto a la experiencia vivida
Concluyendo sus comentarios, Sadegh Nejad describió la misión de su organización como la de traducir las enseñanzas del Nahj al-Balagha de las escrituras a la práctica social viva a través de una iniciativa nacional titulada "En el Camino hacia la Tranquilidad".
"El Nahj al-Balagha no es meramente un texto histórico", dijo. "Es un manual para la vida. Quien se familiarice con este océano de sabiduría experimentará una dignidad y compostura que recuerdan al Imam Ali (La paz sea con él), incluso en medio de las tempestades más feroces".
Sus comentarios se producen en medio de un creciente discurso en Irán sobre el papel de las enseñanzas islámicas clásicas para abordar los desafíos sociales y psicológicos contemporáneos.
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