sábado 14 febrero 2026 - 22:34
Erudito turco: La Revolución Islámica devolvió al Islam su papel como actor dinámico en la era moderna

Un destacado investigador y escritor turco ha calificado la Revolución Islámica de Irán de 1979 como un punto de inflexión civilizatorio que restauró el Islam como una fuerza activa en la historia moderna, desafiando la noción de que la religión pertenece exclusivamente a la esfera privada.

Agencia de Noticias Hawzah - Yusuf Tazgun, clérigo vinculado a la Asociación de Eruditos de Ahl al-Bayt de Turquía y graduado del seminario de Qom, realizó estas declaraciones en una entrevista con motivo del aniversario de la Revolución Islámica.

Según Tazgun, interpretar la Revolución de 1979 meramente como un cambio de poder político de la monarquía a la república sería una lectura superficial de su esencia.

"Sin duda, se produjo un cambio de régimen con la transición de la monarquía a la República Islámica", afirmó. "Pero la transformación principal no fue meramente política; fue intelectual y doctrinal. La Revolución representó una reaparición del Islam en respuesta a la pretensión moderna de que la religión debe confinarse al ámbito privado e individual".

Caracterizó la Revolución como el retorno del Islam al escenario de la historia en la edad moderna como un actor civilizatorio activo. En su opinión, el movimiento demostró en la práctica que el Islam no se limita al ritual y la piedad personal, sino que posee la capacidad intelectual y moral para organizar el derecho, la política, la economía y el orden social.

"La civilización no trata solo de instituciones y estructuras urbanas", señaló Tazgun. "Trata de la imagen del ser humano, la comprensión del conocimiento, la relación entre el poder y la ética, y la concepción de la justicia. La Revolución Islámica intervino precisamente en estas áreas".

Independencia a través de la soberanía divina

Preguntado sobre el mensaje central de la Revolución, Tazgun dijo que su principio más fundamental es que la independencia y la dignidad solo pueden realizarse a través de la servidumbre a Dios.

Explicó que la Revolución confrontó simultáneamente el autoritarismo interno y la dominación extranjera. El lema "Ni Este ni Oeste" no era simplemente una posición geopolítica, según él, sino una declaración de independencia fundamentada en la soberanía divina.

"En el siglo veinte, las sociedades musulmanas se vieron en gran medida obligadas a definirse dentro de los marcos del capitalismo o el socialismo", declaró. "La Revolución Islámica proclamó: 'Nosotros también tenemos algo que decir'".

Tazgun argumentó que la Revolución revivió conceptos como el sacrificio, el martirio, la paciencia y la resistencia, principios que, según dijo, trascendieron la retórica y se encarnaron durante la guerra entre Irán e Irak y las décadas posteriores de sanciones.

La síntesis de espiritualidad y política del Imam Jomeini

Reflexionando sobre el legado intelectual del Imam Jomeini, Tazgun describió la contribución más distintiva del fallecido líder como la integración de la espiritualidad con la gobernanza.

"La característica más sobresaliente del Imam Jomeini fue que no consideraba la religión como algo exclusivamente relacionado con la otra vida", afirmó. "Él la veía como un marco para organizar también la vida mundana".

Tazgun enfatizó que el Imam Jomeini combinó el misticismo con la teoría política y concibió la jurisprudencia islámica no como un conjunto rígido de reglas, sino como un sistema dinámico e integral que abarcaba todas las dimensiones de la vida. Dentro de este marco, la teoría de la Wilayat al-Faqih (la Tutela del Jurista) representa, en su evaluación, no meramente un modelo político, sino una teoría más amplia de liderazgo social guiado religiosamente.

"En su pensamiento, no había ruptura entre política y espiritualidad", añadió. "La política no era simplemente una lucha por el poder, sino un ámbito de responsabilidad moral".

Tazgun también citó la influencia intelectual de figuras como el Ayatolá Muhammad Husaín Tabatabai y el Ayatolá Mohammad-Taqi Mesbah-Yazdi, señalando su impacto en el pensamiento islámico contemporáneo y el diálogo con las corrientes filosóficas modernas.

Superando la "barrera del miedo"

Según el erudito turco, una de las contribuciones más perdurables de la Revolución fue de tipo psicológico: superar lo que describió como una "barrera del miedo" dentro de las sociedades musulmanas.

"El Imam Jomeini respondió afirmativamente a la pregunta de si es posible una política basada en la verdad a pesar de los desequilibrios de poder globales", dijo Tazgun. "Muchas sociedades musulmanas no sufren por falta de recursos, sino por falta de confianza".

Dirigiéndose a los jóvenes en el aniversario de la Revolución, les instó a cultivar la profundidad intelectual junto con la disciplina moral.

"Las revoluciones comienzan en la mente y el corazón", afirmó. "Si un joven no conoce sus propias fuentes intelectuales y espirituales, inevitablemente pensará a través de conceptos prestados".

Subrayó que un compromiso significativo con el mundo contemporáneo requiere el dominio tanto de las ciencias islámicas clásicas como del lenguaje de la modernidad. "Una presencia efectiva no puede construirse solo con consignas", concluyó. "Debe basarse en el conocimiento y la ética".

Las observaciones de Tazgun reflejan una corriente de pensamiento más amplia en partes del mundo musulmán que considera la Revolución Islámica no meramente como un acontecimiento político nacional, sino como un proyecto civilizatorio en curso que busca redefinir la relación entre fe, gobernanza y modernidad.

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