sábado 14 febrero 2026 - 22:45
Activista mediática: El 11 de febrero simboliza el desafío contra la hegemonía global

Aliya al-Yaser, activista mediática iraquí, ha descrito el aniversario de la Revolución Islámica de Irán como un símbolo transnacional de resistencia, afirmando que el 11 de febrero representa la firmeza frente a la dominación global, más que meramente una fecha histórica.

Agencia de Noticias Hawzah - En un mensaje con motivo del aniversario de la Revolución de 1979, al-Yaser manifestó que la ocasión trasciende las fronteras nacionales y conlleva lecciones para el mundo musulmán en general y para los defensores de la justicia en todo el mundo.

"El 11 de febrero no es un día ordinario, ni es un evento confinado a una nación que termina ahí", dijo. "Es un momento revelador que demuestra cómo se toman las decisiones soberanas y cómo cualquier voz disidente en este poderoso orden global se enfrenta a presiones. Es un mundo que impone sus condiciones, y quienquiera que se niegue a cumplir es sometido a asedio, no por haber obrado mal, sino simplemente por declarar: 'No deseo ser subordinado'".

Al-Yaser argumentó que la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán no es únicamente geopolítica, sino de naturaleza ideológica. "Washington y Tel Aviv no están simplemente en conflicto con Irán como Estado; están confrontando una idea, una idea que los ha inquietado: que un país musulmán pueda preservar su identidad y decir 'sí' o 'no' sin pedir permiso", afirmó.

Según la comentarista iraquí, esta es la razón por la que el 11 de febrero ha evolucionado hacia un símbolo más amplio de resiliencia. Señaló lo que describió como la resistencia de Irán bajo sanciones económicas, presión política y amenazas a la seguridad, como evidencia de una determinación nacional sostenida.

"Es la firmeza de la vida cotidiana bajo presión, la resiliencia de una economía bajo sanciones y la solidez en la toma de decisiones bajo amenazas constantes", dijo. "La lección presentada por la nación iraní no es retórica abstracta. Es una experiencia vivida ofrecida a la Ummah Islámica y a los pueblos libres de todo el mundo".

Al-Yaser sostuvo además que la identidad islámica, en su opinión, no puede preservarse mediante la conformidad silenciosa o el repliegue. "La identidad no se salvaguarda mediante la integración ciega, ni se protege a través del silencio, ni se define por el aislamiento", dijo, enfatizando que la dignidad y la soberanía requieren perseverancia y disposición a asumir costos.

Concluyendo sus declaraciones, describió la Revolución Islámica como un movimiento que "restauró un sentido de dignidad en los seres humanos" en un mundo que, según caracterizó, está dominado por la política de poder y la desinformación.

Sus comentarios reflejan un discurso más amplio en partes de la región que considera el aniversario de la Revolución Islámica no solo como una conmemoración nacional, sino como un símbolo de resistencia y autodeterminación en los asuntos internacionales contemporáneos.

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