miércoles 11 febrero 2026 - 14:18
Millones inundan las calles de Irán en una muestra de unidad en el 47.º aniversario de la Revolución Islámica

Qom – Una oleada de pasión revolucionaria recorrió la cuna de la Revolución Islámica cuando multitudes masivas salieron a las calles con motivo del 47.º aniversario del triunfo de la Revolución Islámica de Irán de 1979.

Agencia de Noticias Hawzah – Ondeando las banderas sagradas de la República Islámica y portando retratos de los Líderes de la Revolución, personas de todos los sectores sociales se congregaron en esta jornada de orgullo nacional para redefinir una vez más el significado de la dignidad, la resistencia y el compromiso revolucionario. El mensaje que resonaba entre el mar de manifestantes era claro: «Bravo por el honor de Irán y del pueblo iraní».

El 11 de febrero de 2026 marca cuarenta y siete años desde aquel punto de inflexión histórico que transformó no solo a Irán, sino también el panorama geopolítico mundial. En este día de 1979, bajo el liderazgo del Imam Ruhollah Jomeini (La paz sea con él), el pueblo iraní asestó el golpe definitivo a la monarquía Pahlavi, poniendo fin a décadas de gobierno autoritario y dominación extranjera. Los sacrificios de los mártires dieron sus frutos, y se inició un nuevo capítulo cimentado en la independencia, el gobierno islámico y la soberanía popular.

Una epopeya diferente

Las concentraciones de este año tuvieron un significado particular. Durante el último año, los iraníes han enfrentado una guerra impuesta de doce días por parte de Estados Unidos y el régimen israelí, así como disturbios respaldados desde el extranjero que el Líder de la Revolución Islámica, el Ayatolá Sayyed Ali Jamenei, calificó como un intento de golpe de Estado.

A pesar de la creciente presión, las sanciones y las dificultades económicas, millones de personas demostraron lo que los observadores describieron como una resiliencia inquebrantable. En todo el país, la participación fue ampliamente interpretada como la prueba de que la nación iraní continúa firme frente a las amenazas externas y la guerra psicológica.

Qom: una «ciudad global» en el corazón de la Revolución

En Qom, descrita por el destacado clérigo Ayatolá Alireza Arafi como una «ciudad global» que representa diversas etnias y nacionalidades, la marcha comenzó oficialmente a las 9:30 a. m. desde la Plaza Jihad en dirección al santuario sagrado de Hazrat Fátima Masumeh (La paz sea con ella). Sin embargo, un gran número de familias se había congregado mucho antes del inicio oficial, decididas a cumplir con lo que denominaron su deber revolucionario.

La magnitud y densidad de la multitud eran impresionantes. Miles de banderas ondeaban sobre las masas, y el lento avance de los participantes reflejaba el enorme volumen de asistentes. Hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, kurdos, luros, árabes, baluchis, turcos, persas e incluso residentes no iraníes marcharon codo con codo en una vívida muestra de unidad nacional.

Consignas que condenaban a Estados Unidos e Israel resonaron por toda la ciudad, junto a lemas que afirmaban la lealtad a la República Islámica y su liderazgo. El ambiente combinaba desafío y celebración, mientras los participantes enmarcaban su presencia como un homenaje a los mártires y una declaración de resistencia inquebrantable.

Una celebración nacional de unidad

Escenas similares se desarrollaron en más de 1.400 ciudades y localidades de todo Irán. Las autoridades subrayaron que las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, las continuas sanciones y los desafíos económicos no lograron disuadir a la población de participar en lo que describieron como un «festival de resistencia».

En Qom, clérigos, estudiantes de seminarios y ciudadanos de a pie marcharon hombro con hombro. El canto colectivo del himno patriótico «Ey Mehan-e Khodaei» (Oh Patria Divina) subrayó lo que los participantes calificaron como un renovado pacto con los ideales de la Revolución.

Los observadores señalan que la participación a nivel nacional envía un mensaje más allá de las fronteras de Irán: que, a pesar de la sostenida presión política y económica, la República Islámica continúa movilizando un amplio apoyo popular.

Mientras Irán conmemora casi medio siglo desde la caída de la monarquía, las concentraciones del aniversario no se presentaron meramente como una conmemoración del pasado, sino como una reafirmación de la trayectoria política del país, anclada en la independencia, la resistencia y la solidaridad nacional.

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