Agencia de Noticias Hawzah – En un comunicado difundido el domingo, la autoridad religiosa con sede en Nayaf expresó su profundo dolor por la muerte y lesión de docenas de fieles durante el ataque, ofreciendo condolencias a las familias de las víctimas y oraciones por la pronta recuperación de los heridos.
"Una vez más, manos traicioneras y pecadoras han golpeado el corazón de los musulmanes en la República Islámica de Pakistán", decía el comunicado, añadiendo que el ataque a un lugar de culto representa una flagrante violación de los valores religiosos, morales y humanos.
El Ayatolá Nayafi subrayó que la responsabilidad principal recae en las autoridades pertinentes para llevar a cabo una investigación exhaustiva y transparente, y llevar ante la justicia no solo a los perpetradores directos, sino también a quienes incitaron, facilitaron o apoyaron el crimen financiera o ideológicamente.
Asimismo, instó a la Ummah musulmana a permanecer vigilante contra la discordia sectaria, advirtiendo que las divisiones impulsadas por extremistas han traído, a lo largo de los años, nada más que derramamiento de sangre, sufrimiento e inestabilidad a las sociedades musulmanas.
"El deber de los eruditos, intelectuales y líderes comunitarios es concienciar, especialmente a los jóvenes, y evitar que caigan en la trampa de las tensiones sectarias y la discordia religiosa", señalaba el comunicado. "Este camino destructivo ha sido puesto a prueba repetidamente y no ha producido nada excepto muerte y dolor para los seguidores sinceros del Islam".
El alto clérigo reiteró también su solidaridad con las familias en duelo y los supervivientes, rogando por paciencia y fortaleza para quienes perdieron a sus seres queridos y por la rápida curación de los heridos.
El Ayatolá Nayafi enfatizó que las víctimas del ataque fueron martirizadas en el camino de Dios, mientras que los perpetradores, dijo, enfrentarán inevitablemente la justicia divina.
"Para tales actos criminales no hay más destino que las peores consecuencias", concluyó el comunicado.
Pakistán ha sido escenario de repetidos ataques contra minorías religiosas en los últimos años, siendo los musulmanes chiíes blanco frecuente de grupos extremistas, a pesar de las garantías oficiales de medidas de seguridad reforzadas.
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