domingo 4 octubre 2026 - 15:07
Riad ha recurrido a calumnias religiosas absurdas para escapar del pantano de Yemen

HAWZAH / Una destacada comunicadora yemení ha afirmado: «Esta bancarrota moral se ha manifestado recientemente en la fabricación de una nueva patraña sobre supuestos ataques contra los lugares sagrados del Islam en La Meca y Medina y, en particular, en el hipócrita lamento por la central eléctrica de Medina. Esta ‘absurda calumnia saudita’ contra las Fuerzas Armadas yemeníes —que representan al Gobierno de Saná y a la inquebrantable voluntad nacional— solo persigue atizar las divisiones sectarias».

Según ha informado la Agencia de Noticias Hawzah, en los últimos días los combatientes de la Resistencia yemení han alcanzado amplias victorias frente a los agresores sauditas, al punto de que numerosos invasores y mercenarios a sueldo de Riad han entregado su armamento a las fuerzas de la Resistencia, lográndose la liberación de extensas zonas del país.

Ante la firmeza de la resistencia yemení y los esfuerzos de sus combatientes por quebrar el injusto bloqueo saudita, el régimen de los Al Saud ha desatado brutales bombardeos contra áreas residenciales de Saná. Asimismo, tras el ataque perpetrado por la Resistencia yemení contra una central eléctrica ubicada a 100 kilómetros de Medina, los medios de comunicación afiliados a Arabia Saudita y a Estados Unidos han emprendido una agresiva campaña propagandística orientada a la manipulación religiosa, alegando con falsedad que las fuerzas hutíes han atacado ciudades sagradas.

En este sentido, Amat Al-Malik Al-Khashib, comunicadora yemení y miembro del Comité de Mujeres de Ansarolá, ha publicado un artículo exclusivo titulado: «La escalada y las flagrantes mentiras sauditas: la bancarrota del engaño y el fracaso de las apuestas frente a la firmeza yemení», donde ha analizado la resistencia del pueblo yemení ante el injusto asedio saudita y las victorias de los combatientes en los frentes de batalla.

A continuación, se presenta el texto íntegro del artículo:

«El mundo asiste hoy a una nueva y abierta fase de brutal escalada por parte de Arabia Saudita contra Yemen, lo que pone de manifiesto la cúspide de la bancarrota militar y política, así como el indiscutible colapso moral del debilitado régimen saudita. Frente a cada revés en el terreno y a cada retirada estratégica sufrida, el enemigo saudita recurre a los métodos más despreciables de manipulación y desinformación, reiterando viles mentiras y apelando a una retórica religiosa barata para servir a sus amos y protectores en Washington y Tel Aviv.

Esta bancarrota moral se ha manifestado recientemente en la fabricación de una nueva patraña sobre supuestos ataques contra los lugares sagrados del Islam en La Meca y Medina y, en particular, en el hipócrita lamento por la central eléctrica de Medina. Esta ‘absurda calumnia saudita’ contra las Fuerzas Armadas yemeníes —que representan al Gobierno de Saná y a la inquebrantable voluntad nacional— solo persigue atizar las divisiones sectarias, recabar simpatía foránea e internacionalizar sus fracasos para encubrir su manifiesta incapacidad de defenderse frente a las contundentes respuestas yemeníes. En una repugnante contradicción ideológica y religiosa, queda al descubierto la verdadera naturaleza de la institución religiosa wahabí.

Los jeques afines a la corte, como Saleh Al-Fawzan y los miembros del Consejo de Grandes Ulemas, se apresuran a emitir fetuas que incitan a la violencia y a la guerra contra Yemen; no obstante, cuando se trata de respaldar a la Franja de Gaza y a la Palestina ocupada frente a la brutal y genocida agresión sionista, se esconden tras consignas de ‘yihad según la Sunna’ y plegarias silenciosas. Incluso prohíben a los peregrinos rezar por Palestina bajo el pretexto de no politizar la Mezquita Sagrada (Masŷid al-Haram).

Este desenmascaramiento moral de Riad tiene lugar en momentos en que Yemen libra con valentía y determinación la batalla central de la Umma islámica. El líder de la Revolución, Sayed Abdulmalik Badreddin Al-Houthi, junto con el presidente del Consejo Político Supremo, Mahdi Al-Mashat, han ratificado la postura de principios e inquebrantable de Yemen en total solidaridad con la República Islámica de Irán ante cualquier agresión sionista o estadounidense, al tiempo que respaldan firmemente al Líbano y a su heroica Resistencia ante el salvaje embate sionista. Yemen no se desvincula de las causas cruciales de su Umma; de hecho, hoy se erige como una fortaleza inexpugnable frente a la alianza sionista-estadounidense y sus peones regionales.

De ahí se deriva el pánico extremo y la profunda inquietud del régimen sionista y de Washington ante las Fuerzas Armadas de Yemen, que han estrechado su cerco de hierro sobre el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo. Saná ha demostrado poseer una soberanía de decisión inquebrantable y ya no tolera que la soberbia global dicte directrices sobre la navegación marítima.

Pese a las conspiraciones, el Ministerio de Asuntos Exteriores en Saná ha reiterado sistemáticamente que todas las embarcaciones del mundo —a excepción de las sauditas— navegan con total seguridad y tranquilidad, en tanto Riad no levante el severo e injusto bloqueo contra los puertos y aeropuertos yemeníes y no cese su criminal agresión.

La criminalidad y la temeridad saudita no se han limitado a bulos fabricados; se han materializado también en el alevoso bombardeo perpetrado contra el Aeropuerto Internacional de Saná inmediatamente después de la llegada de un avión iraní en misión humanitaria —destinado al traslado de heridos, enfermos, estudiantes y la delegación partícipe en las honras fúnebres del líder mártir en la República Islámica—, un crimen que exhibe el grado de odio y decadencia moral de los agresores. A esto se suman las sangrientas masacres perpetradas directamente contra civiles en el mercado de Mawiyah y en el distrito de Al-Ma’afer, provincia de Taiz, así como la destrucción sistemática de las redes estratégicas de telecomunicaciones en Amran, Dhamar, Saada, Hajjah y Taiz.

Frente a esta histeria saudita, las Fuerzas Armadas yemeníes monitorean rigurosamente cada movimiento enemigo. En esta línea, el portavoz oficial de las Fuerzas Armadas, el general de brigada Yahya Sarii, ha expuesto el devastador balance de la agresión: aviones de combate sauditas (modelos F-15 y Typhoon) que despegan desde las bases aéreas de Jamis Mushait y Taif, junto con intensos ataques con misiles desde Najrán y Jizán, han ejecutado 94 bombardeos aéreos y de artillería en las últimas 24 horas, alcanzando objetivos civiles en Saná, Saada, Taiz, Hajjah, Amran e Ibb, dejando víctimas inocentes. Esta cifra eleva a 1350 los ataques con misiles y bombardeos perpetrados por la coalición liderada por Arabia Saudita desde el inicio de la última escalada el pasado 8 de septiembre.

Arabia Saudita no debe suponer que negando sus crímenes y amparándose en la supuesta ‘legitimidad’ —que no es más que la legitimidad de los hoteles de Riad— quedará impune, pues en la era digital y en los registros de derechos humanos internacionales cada atrocidad queda debidamente documentada.

Saná advierte con absoluta firmeza: todas las concentraciones militares, los contingentes de mercenarios y los arsenales desplegados por Riad bajo la supervisión de oficiales y soldados sauditas en Taiz, Adén y en los pasos fronterizos y puertos constituyen objetivos legítimos sujetos al fuego de las Fuerzas Armadas yemeníes.

El régimen saudita, cegado por su propia soberbia, debe comprender que las operaciones actuales representan únicamente la primera fase de la escalada; el león yemení no retrocederá un solo paso ni se dejará intimidar por calumnias. Las dolorosas represalias yemeníes no cesarán hasta que el régimen saudita retire definitivamente sus manos de Yemen, levante el bloqueo y reconozca los derechos y la soberanía del pueblo yemení. De lo contrario, lo que está por venir será aún más demoledor para el trono de los Al Saud.

Quienes aún se alinean con Riad deben reconsiderar su postura y acogerse a la amnistía general decretada por el presidente Al-Mashat. La dirigencia revolucionaria yemení ha declarado la escalada militar contra los agresores sauditas, no contra los propios yemeníes. En Saná nos asiste el legítimo derecho de recuperar lo que nos pertenece frente a los sauditas; no permaneceremos bajo asedio indefinidamente. Corresponde a todo yemení adoptar una postura neutral y permitir que los combatientes de Saná enfrenten directamente a Arabia Saudita, sin que la población sea empleada como escudo.

Arabia Saudita llegó al extremo de asesinar a la vista de todos a sus propios prisioneros en la cárcel de Al-Hazm, en Al-Jawf, elementos que servían a sus propias fuerzas leales… ese ha sido históricamente el destino de los mercenarios a bajo costo. Quien posee dignidad respeta a su patria y rechaza negociar su soberanía. Cualesquiera que sean las diferencias internas, los principios nacionales son innegociables, y la consigna ‘No serás tutor en mi tierra’, proclamada con orgullo por cada yemení en su himno nacional, seguirá siendo un principio eterno e irrenunciable para todo habitante de nuestra patria, tanto en el norte como en el sur».

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