viernes 2 octubre 2026 - 10:54
Algunos factores que causan pereza y falta de interés por el trabajo

la cultura islámica y las enseñanzas de los Imames infalibles ponen un énfasis especial en la importancia del esfuerzo personal y el trabajo, condenando la pereza y la apatía como defectos contrarios a los principios de la fe y el desarrollo humano.

Hawzah/ Según la agencia de noticias Hawzah, la cultura islámica y las enseñanzas de los Imames infalibles ponen un énfasis especial en la importancia del esfuerzo personal y el trabajo, condenando la pereza y la apatía como defectos contrarios a los principios de la fe y el desarrollo humano.

La base coránica sobre el esfuerzo

El Corán, en el Capítulo 53, Sura An-Najm, aleyas 39 y 40, establece la centralidad del esfuerzo humano:

وَ أَنْ لَیْسَ لِْلإِنْسانِ إِلاّ ما سَعی وَ أَنَّ سَعْیَهُ سَوْفَ یُری

وَأَنْ لَيْسَ لِلْإِنْسانِ إِلاّ ما سَعی

En el nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso:

”El hombre no tendrá más que aquello por lo que se esfuerza”, porque pronto se verán las consecuencias de su esfuerzo.

El hombre depende de sus propios esfuerzos y, como dice el noble Corán: ”Toda alma es rehén de sus acciones”; cuanto más se esfuerce en el camino de su progreso, perfección y bienestar mundano y eterno, más verá los frutos de sus esfuerzos en el Día del Juicio final.

La advertencia contra la indolencia

Del amado Profeta (PBUH): “¡Oh, Ali!… cuídate de dos defectos: el desgano y la indolencia. Pues si te desganas, entonces no soportarás ninguna verdad; y si eres indolente no cumplirás en nada con la verdad”. (“Makarimul Ajlaq”, pag. 502).

Valoración del trabajo en las tradiciones

De acuerdo con las enseñanzas islámicas, el trabajo está en la línea de la adoración. Es decir: el concepto de la adoración en el Islam no es solo hacer la oración, ayunar o el arrepentimiento; sino que es trabajar e intentar lograr el bienestar.

En el Islam, la virtud de quien se esfuerza por ganarse la vida es superior a la del adorador ocioso y desempleado; por el contrario, la pereza y el ocio se consideran símbolos de defectos y vacíos.

Del Imam Alí (as): “¡Oh Hamam! El creyente está lejos de la vagancia, se encuentra siempre en la actividad, desea solo aquello que se encuentra a su alcance y su corazón está siempre vivo”.

Asimismo, en una hermosa narración, el Imam Sadiq (as) preguntó por uno de sus compañeros, llamado Omar ibn Moslim: “¿Dónde está Omar ibn Moslim? ¿Y qué está haciendo?”. Le dijeron: “¡Oh, hijo del Profeta!, se dedica a la adoración y ha abandonado el trabajo y el negocio”. El Imam Sadiq (as) respondió: “¡Qué lástima! ¿No sabía que quien abandona la búsqueda del sustento no recibirá respuesta de su súplica?”.

Luego, se agrega que cuando se reveló esta aleya: “A quien tema a Dios, Él le da una salida. Y le provee de un modo insospechado”, un grupo de los compañeros del Profeta cerraron sus tiendas diciendo que Dios garantiza el sustento si se dedican solo a adorar. Al enterarse, el Profeta (PBUH) los llamó y les dijo: “¿Qué los motivó a hacer esto?”. Dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allah! Dios garantiza nuestro sustento si nos dedicamos a adorar”. Él respondió: “Quien lo haga, sus oraciones no serán respondidas. Busquen negocios”.

El Islam y la dignificación del trabajo

La pereza es la falta voluntaria de esfuerzo físico o mental que hace que el desempeño en cualquier área de nuestra vida sea pobre y mediocre, impidiendo avanzar en los proyectos y ambiciones personales.

El Mensajero de Dios (PBUH) ilustró esto con un caso: un hombre le pidió dinero o comida. El Profeta (PBUH) preguntó: “¿Realmente no hay nada en tu casa?”. El hombre mencionó ropa y un recipiente. El Profeta (PBUH) hizo que los vendieran, entregó el dinero al hombre y le ordenó comprar un hacha. Luego le instruyó ir a cortar leña para venderla y regresar en 15 días. Al volver, el hombre había ganado 10 dirhams. El Profeta (PBUH) comentó: “Es mejor para ti esto, que estar en el Día del Juicio con una señal de mendigo en el rostro”.

En otra ocasión, al ver a un hombre de fuerte complexión trabajando, los compañeros admiraron su energía y sugirieron que debería usarla en el camino de Dios. El Profeta (PBUH) respondió: “Si él salió para trabajar con el fin de llevar el sustento a sus hijos, entonces él está en el camino de Dios. Si él salió con el objeto de conseguir un sustento para sus padres ancianos, él está también en el camino de Dios. Sin embargo, si él salió para alimentar su orgullo o hacer un acto de ostentación, él está entonces en el camino de Shaitán”.

Todo lo anterior indica que el Islam aboga por el trabajo. Algunos musulmanes identifican erróneamente la expresión “Confiar en Dios” con la inacción. Sin embargo, el Islam señala que es indispensable esforzarse para conseguir algo al mismo tiempo que se pide a Dios y se confía en Él.

Causas de la pereza según el Corán

El Sagrado Corán identifica la duda, la riqueza, la mundanalidad y la hipocresía como causas de la pereza:

  • La duda: En la Sura 9:45: ”En verdad te piden que les excuses aquellos que no creen en Dios ni en el Último día, que tienen dudas en sus corazones y sus dudas les hacen ser reluctantes”.
  • La riqueza: La posesión de bienes materiales hace que la persona huya de las dificultades (Sura 9:86): “Y cuando desciende un capítulo (diciendo): ¡Creed en Dios y combatid junto a su Mensajero! Los poderosos de entre ellos te piden permiso y dicen: deja que seamos de los que se quedan”.
  • La mundanalidad: Estar satisfecho con la vida terrenal desmotiva para realizar acciones duras (Sura 9:38): “¡Oh, los que creéis! ¿Qué sucede con vosotros? Cuando se os dice: ¡salid a combatir por la causa de Dios! Os quedáis pegados al suelo. ¿Acaso os satisface más la vida mundanal que la otra? Pues el disfrute de la vida mundanal comparado con el de la otra es muy poca cosa”.
  • La hipocresía: Según la Sura 4:142: “Los hipócritas tratan de engañar a Dios, pero Él es quien les engaña. Cuando se disponen a realizar la oración, lo hacen con indolencia, solo para ser vistos por la gente. Y apenas recuerdan a Dios”.

Fuentes consultadas:

  • El noble Corán (53:39-40, 9:38, 9:86, 9:45, 4:142)
  • Al-Hayat (La vida), Segunda parte, autor: Muhammad Reza Hakimi
  • Islam y el trabajo, www.mundoislam.com
  • por: Davoud Raisian

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