jueves 10 septiembre 2026 - 21:21
¿Qué cualidades tienen los creyentes? Nos responde el Sagrado Corán

La búsqueda de la excelencia espiritual y la proximidad con el Creador es el anhelo de todo creyente. A través de la sura Al-Furqan, el Sagrado Corán traza el perfil ético de los Ibad al-Rahman (los siervos del Clemente), destacando la humildad y la paciencia como pilares fundamentales de la conducta islámica. En el siguiente análisis, exploramos las características distintivas que definen a quienes aspiran a ser amigos íntimos de Dios.

Según la agencia de noticias Hawzah, este análisis profundiza en la traducción del Capítulo 25 del Sagrado Corán, Sura Al-Forqan, aleya 63, para responder a las interrogantes sobre cómo convertirnos en verdaderos siervos de Dios. A través de este reporte, exploramos las peculiaridades de los buenos siervos de Dios y las virtudes esenciales que definen al creyente, destacando la humildad y la paciencia como pilares fundamentales del camino espiritual, tal como lo enseñan las narraciones y el Sagrado Corán.

En el nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso:

وَ عِبادُ الرَّحْمنِ الَّذِينَ يَمْشُونَ عَلَى الْأَرْضِ هَوْناً وَ إِذا خاطَبَهُمُ الْجاهِلُونَ قالُوا سَلاماً

“Los siervos del Clementísimo son quienes van por la tierra con humildad y si los ignorantes se dirigen a ellos, les dicen: paz”.

Introducción

Puede ser que alguna vez, se nos hayan ocurrido estas preguntas: ¿Cómo podemos convertirnos en esclavos de Dios? En los siervos de Dios?, ¿Qué peculiaridades tienen los buenos siervos de Dios?

Y, dando respuestas de modo conciso, podemos decir: el verdadero siervo de Dios es aquel, para quien la obediencia a Dios es algo dulce, el amor hacia Dios es una delicia, ser siervo de Dios es convertirse en su amigo íntimo y confiar en Él para todo.

Ser hombre perfecto, es un siervo de Dios, es la clave de la Santidad y “ser siervo” es el mejor de los atributos.

Un hombre debe ser un siervo de Dios, porque está endeudado con Dios, no solo por todas las perfecciones que le ha otorgado; sino por su existencia. Es por esto que se somete a Él.

Recordamos una narración del sexto Imam, el Imam Ya’far ibn Muhammad as-Sādiq, que dijo sobre los verdaderos siervos de Dios:

“El esclavo sabe que nada de lo que tiene le pertenece, todo es de Dios.”; es así porque los esclavos no tienen nada propio y reconocen que su riqueza pertenece a su dueño.

Y en segundo, lugar, el esclavo de Dios no es quien dictamina qué es bueno o malo para él. En tercer lugar, todas sus actividades van dirigidas a realizar lo que Dios le ha ordenado hacer y evitar lo que Le ha prohibido.

Por lo mismo que considera que no le pertenece lo que Dios le ha dado, es por eso que se despoja de ello con facilidad. Teniendo en cuenta que el esclavo de Dios ha delegado todos sus asuntos a Él, asume con tranquilidad los problemas que enfrenta en el mundo y puesto que pasa todo su tiempo obedeciendo a Dios, no tiene tiempo para la frivolidad y la ostentación.

Es así como Dios honra a su esclavo por medio de estas tres cualidades y, por lo tanto, se le facilita enfrentar los desafíos ante Satanás y su interacción con las demás criaturas de Dios, pues no va detrás del mundo amasando riqueza, ni ostentando a los demás. No busca cualquier tipo de bienes materiales, ni poder que poseen los demás, ni pasa sus días en placeres vanos.

Pero nuestra intención también, es mencionar otras cualidades de un siervo de Dios y un creyente, según el versículo anteriormente mencionado.

Notas aclaratorias

Existe una amplia e interesante discusión sobre los atributos especiales de los siervos especiales de Dios, que se llama “Ibad al-Rahman”, y en realidad es un complemento para los versículos anteriores, donde se les dicen a los incrédulos sean siervos del Clementísimo “Ibad al-Rahman” dijeron por burla y orgullo: ¿Qué es Rahman?

Vimos que El Sagrado Corán por medio de dos aleyas, que las mencionamos, presentó a ellos, “El Clementísimo”. Ahora presentamos las virtudes y cualidades que deben poseer los siervos especiales de Dios.

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  • Son humildes y tranquilos

Los siervos del Compasivo son quienes, “van por la tierra con humildad”, de hecho la primera característica de los creyentes y siervos de Dios, es la negación de la arrogancia, el egoísmo y el orgullo, que se manifiesta en todas las acciones del ser hombre, incluso en la calidad de su andar. Porque las propiedades morales siempre se encuentran en medio de acciones, palabras y modo de ir, hasta donde que se puede comprender de una parte importante de la moralidad de un ser humano, por medio de su caminar. Porque caminar es parte del lenguaje corporal y el lenguaje corporal no está bajo de la supervisión directa de los seres humanos; y por lo tanto son incontrolables.

Por cierto que ellos son humildes, y la humildad es la clave de la fe, mientras que el orgullo y la arrogancia son las llaves de la incredulidad. Pues sí, el primer signo de ser siervo de Dios es la humildad, la que ha penetrado en todas las partículas de su existencia e incluso se manifiesta en su andar. Por eso, uno de los mandamientos más importantes que Dios le da a Su Profeta es la humildad:

“Y no vayas por la tierra con arrogancia en verdad tú no puedes atravesar la tierra ni alcanzar la altura de las montañas” El noble Corán, 17:37

Tres narraciones sobre la arrogancia y el orgullo:

1- Dijo el Imam Alí (as): “Hay dos cosas que aniquilan a la gente: el temor a la pobreza y procurar reputación”.

2- Dijo también Imam Alí (as): “Quien se considera a sí mismo grande, es insignificante ante Dios”.

3- Y dijo El Imam Sadiq (as): “No entrará al Paraíso quien tenga en su corazón (la medida de) un grano de mostaza de arrogancia”.

  • Son pacientes

El segundo rasgo de los verdaderos creyentes y siervos de Dios, es ser paciente, como dice el Corán en la continuación de este versículo: “Y si los ignorantes se dirigen a ellos, les dicen: paz”.

Les dicen a los ignorantes paz y saludos, un saludo que es signo de indiferencia, y va acompañado de grandeza, no por debilidad, un saludo que es motivo para no tomar represalias contra los ignorantes y los estúpidos. Les dan saludos a los ignorantes para despedirse, con sus vanas palabras, no un saludo, que es un signo de amor y amistad. En resumen un saludo, que es un signo de paciencia, tolerancia y grandeza.

La paciencia y sus tipos

Según las narraciones, la paciencia es tan importante para el noble islam, como lo es la cabeza para el cuerpo, no ha completado la fe aquel que no es paciente, y Dios hará que sea de los pacientes aquel que se esfuerce por ser paciente. Sepan que a una persona no le es dada mejor bendición que la paciencia, con ella se evidencia quiénes son los de gran voluntad y determinación y quiénes son los cobardes y débiles.

Existen tres tipos de paciencia: paciencia en la obediencia a Dios, Alabado sea, paciencia para no pecar, y paciencia ante los decretos de Dios, tanto en aquellos sobre los cuales la persona no tiene elección como aquellos males y hostilidades que Dios ha decretado que cometan algunos de Sus siervos.

La paciencia era un destacado atributo del amado Profeta

La paciencia es uno de los más grandes rasgos de la personalidad del Profeta. Recibió las desgracias y las aflicciones suscitadas por Qureish con paciencia. Le desmintieron y le combatieron, así como a quien creyó en su Mensaje.

Cuando le ocurrió la desgracia del fallecimiento de su hijo Ibrâhîm, se detuvo junto a su cuerpo y le dijo: “¡Oh Ibrahîm! Los ojos se llenan de lágrimas y el corazón se entristece, pero no decimos sino lo que complace a Dios, y es que nosotros estamos tristes por ti, ¡oh Ibrâhîm!”. De esa manera, enfrentó la dolorosa pérdida de su hijo con paciencia y firmeza y sometiéndose a la Voluntad de Dios, Glorificado Sea. Por cierto que eso es la paciencia en desgracias.

Cuando fue martirizado su tío Hamzah, se entristeció por él y tuvo paciencia por esa abrumadora desgracia, en la que fue afligido con la más dura calamidad. En el día de la Batalla de Uhud la gente le abandonó y no quedó con él más que su hermano y primo, el Imam Alí (as). Ese día fue golpeado con una piedra que le provocó una fractura en la cabeza y le quebró uno de sus dientes incisivos, empapado de sangre en su noble rostro; y permaneció firme y paciente en el campo de batalla hasta que los idólatras lo abandonaron. Asimismo sucedió con otros duros sucesos con los que tuvo que convivir; pero para los que se armó de paciencia hasta que Dios, Glorificado Sea, le otorgó el evidente triunfo y le auxilió por sobre sus enemigos y contrincantes, sometiendo a Qureish que le había impuesto la guerra.

El Profeta tuvo paciencia ante todas las vicisitudes que le tocó vivir. Dice el Imam As-Sâdiq (as): “Por cierto que Dios, Majestuoso e Imponente, envió a Muhammad (P) como profeta y le ordenó tener paciencia, diciéndole: «Y ten paciencia ante lo que dicen y apártate de ellos de buena manera.» 73:10

Dios, Glorificado Sea, le educó de la mejor manera y le ordenó tener paciencia ante las penas que su pueblo le hacía padecer. Dice el Altísimo: «Y ten paciencia por lo que te acontece, que ciertamente que ello forma parte de los asuntos decisivos.» 31:17

Fuentes consultadas:

  • El noble Corán, suras, 25:63, 17:37, 73:10, 31:17
  • La interpretación ejemplar, Nasser Makarem Shirazi, t, 15 sura 25:63
  • El libro “Un ramo de flores (narraciones del Profeta y Ahlul Bait (P)).

Traducido por: ِDavoud Raisian

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