Según informó la agencia de noticias Hawzah, persisten las dudas en Irak sobre la seriedad de EE. UU. en su retirada militar, en medio de interrogantes sobre la naturaleza de la próxima etapa y la forma de la relación entre Bagdad y Washington, y si acaso «tras salir por la puerta, regresará por la ventana».
En este contexto, Haider al-Mousawi, director del Centro Al-Qimma, enfatizó que la larga experiencia de Irak con Estados Unidos hace que no sea fácil confiar en él, recordando que las fuerzas estadounidenses se retiraron en 2011, para luego regresar a Irak bajo el pretexto de combatir a la organización terrorista Dáesh —que fue creada por el propio Estados Unidos—.
Al-Mousawi añadió que Irak goza de una posición estratégica vital y que quien la controle puede influir en la región de Oriente Medio, algo que Washington sabe muy bien, convirtiendo al país en el centro de atención internacional y regional.
El experto aclaró que Estados Unidos no se retiró por iniciativa propia, sino como resultado de la presión de la resistencia, sus hombres y sus sacrificios, además de los ataques a los que estaban expuestas las bases estadounidenses. Asimismo, señaló que la resistencia ejerció presión sobre las fuerzas políticas para acelerar la consecución de un acuerdo que garantice la salida total de las fuerzas extranjeras de Irak, subrayando la necesidad de dar seguimiento a la implementación de las fases de retirada y de preservar la soberanía y la decisión nacional iraquí.
Por su parte, funcionarios estadounidenses afirmaron al diario The Washington Post que los últimos contingentes de tropas restantes se han reubicado en Jordania, donde se encuentra la sede de la actual misión en la región bajo el pretexto de combatir a Dáesh.
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