Según informa la Agencia de Noticias Hawzah, el hajj sheij Mohsen Abbasi Valadi, especialista y consejero en temas familiares, respondió a una pregunta sobre la relación entre sociedad y familia en las leyes divinas, cuyo contenido se ofrece a continuación.
El valor de la familia ante Dios es inmenso. Es una de las estructuras más queridas por el Creador. Gran parte de las virtudes sociales y de los valores humanos dependen de una familia sana, estable y centrada en la moral. Ninguna sociedad podrá alcanzar la plenitud sin familias saludables.
Alfabetización Familiar | ¿Cuánto valor tiene tu familia para Dios?
Dios ha otorgado a la familia un estatus y una dignidad tan altos que le ha prometido recompensas asombrosas. Así como sorprende escuchar la recompensa por una lágrima derramada por el Imam Huséin (la paz sea con él), cuya explicación es: “Huséin es amado por Dios, y Dios concede generosamente a quien ama; aunque, lamentablemente, no hemos difundido suficientemente estos significados”.
Cuando se construía el patio de Sayyida Zahra (la paz sea con ella) en Nayaf Ashraf, se presentó un plan que permitía a los peregrinos participar con una pequeña contribución económica en su construcción.
A cada persona se le decía: “Tú puedes, comprando un solo ladrillo, ser partícipe en la edificación de este patio”. Y así, incluso quienes no tenían gran capacidad económica, sentían una alegría inmensa y decían: “Ahora no puedo dar mucho dinero, pero al menos participo con cinco ladrillos”.
Quienes han peregrinado en Arbaín, o incluso fuera de esa fecha, sin duda han visto el patio de Sayyida Zahra (la paz sea con ella), junto al santuario del Emir de los Creyentes, el Imam Alí (la paz sea con él), y han percibido su grandeza.
Ahora imagina que uno de esos ladrillos pertenece a ti. Cuando el patio se completa y ves a los peregrinos del Imam Huséin (la paz sea con él) descansando allí, dices en tu interior: “¡Oh Dios! A la medida de este ladrillo, yo también soy partícipe de este honor”. Y esa es una sensación profundamente dulce. Pues bien, miremos ahora a la familia desde esa misma perspectiva.
Cada familia es como un ladrillo en la construcción de la sociedad islámica. La grandeza de esta sociedad depende de sus familias sanas; el progreso, la cultura y la religiosidad de la comunidad no pueden lograrse sin familias sólidas y creyentes.
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