lunes 21 septiembre 2026 - 16:09
Las enseñanzas del Profeta del Islam: Un hito de sabiduría y purificación

Hawzah_La evolución y perfección del alma humana se logra a través del binomio ciencia y práctica. La llegada del Profeta (PBUH) fue una gracia abundante, especialmente relevante dada la ignorancia predominante en la época preislámica.

La agencia de noticias Hawzah — La misión profética del Islam, analizada a través del Sagrado Corán, se revela como un regalo divino destinado a la educación y la enseñanza de la humanidad. El surgimiento del Profeta del Islam (PBUH) no solo completó la merced de Dios, sino que marcó un punto de inflexión en la historia al guiar a los creyentes desde la ignorancia hacia la luz del conocimiento y la sabiduría.

La traducción del Capítulo 2 del Sagrado Corán, Sura Al-Baqara, aleya 151

En el nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso:

«كَمَا أَرْسَلْنَا فِيكُمْ رَسُولًا مِنْكُمْ يَتْلُوعَلَيْكُمْ آيَاتِنَا وَيُزَكِّيكُمْ وَيُعَلِّمُكُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ وَيُعَلِّمُكُمْ مَا لَمْ تَكُونُوا تَعْلَمُونَ»

“Así como (completamos Nuestra Gracia sobre vosotros modificando la alquibla, también) os Hemos enviado un Mensajero de vosotros mismos, a fin de que os recite Nuestras aleyas, os purifique, os enseñe el libro y la sabiduría y os haga conocer todo cuanto antes no sabíais”.

Introducción

Otro de los propósitos de la misión de los profetas fue la educación y la enseñanza a los seres humanos. La evolución y la perfección de la existencia del alma solo se pueden lograr a través de la ciencia y la práctica. Los profetas divinos, a lo largo de la historia, intentaron hacer crecer la ciencia de los hombres. El surgimiento del Profeta del Islam (PBUH) ha sido para completar la merced de Dios y para encaminar a los creyentes. Esta aleya indica que la gracia de Dios es abundante, y una de ellas precisamente es la enseñanza de las ciencias y la sabiduría que la gente no conocía antes de él, porque la gente de esa época era ignorante; y por la bendición del Profeta fue educada y enseñada.

Notas aclaratorias

Dios Todopoderoso, en la última parte de las aleyas anteriores de la misma Sura, manifestó que una de las razones del cambio de la qiblah fue para completar Su Gracia y guiar a la gente. Como lo dijimos, en esta aleya se hace referencia a que el cambio de la qiblah no fue la única Gracia de Dios para la gente, sino que también fueron dadas muchas otras mercedes. ¿Cuál es la otra Gracia de Dios? La aleya responde:

“Os Hemos enviado un Mensajero de vosotros mismos”

Podemos comprender también de la aleya que el Profeta, como ser humano libre de pecados, puede ser maestro, líder y modelo de la gente. Solo un enviado de Dios está enterado de los dolores, necesidades y cuestiones que incumben a la gente; de esta manera, esto puede ser un gran favor.

Así mismo, hace referencia a otros cuatro favores y bendiciones de este Profeta (BPD), con los que fueron agraciados los musulmanes:

“Que os recite Nuestras aleyas”

Es decir, que el Profeta recitaba y repetía constantemente las palabras de Dios en forma sistemática, correcta y adecuada, para preparar a los corazones y aceptar el significado semántico y preciso de estas palabras. Por lo tanto, la recitación ordenada y calculada del Profeta del Islam para preparar el terreno ante la enseñanza y educación fue aludida en las significantes frases.

“(Él) os purifica”

En otras palabras, el Profeta, ayudándose de las aleyas divinas, incrementará en ustedes la perfección espiritual y material, desarrollará su alma, hará florecer las virtudes en las ramas de su existencia y terminará con los diferentes atributos negativos expandidos en la sociedad en la era del paganismo.

“Os enseñe el libro y la Sabiduría”

Refiriéndose a la sabiduría y al libro, en este breve artículo, se puede remitir a su interpretación en la obra “Nemuneh”, tomo 2, pág. 55.

La misión del Profeta, la Gran Merced de Dios

«لَقَدْ مَنَّ اللَّهُ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ إِذْ بَعَثَ فِيهِمْ رَسُولًا مِنْ أَنْفُسِهِمْ يَتْلُو عَلَيْهِمْ آيَاتِهِ وَيُزَكِّيهِمْ وَيُعَلِّمُهُمُ الْكِتَابَ وَالْحِكْمَةَ وَإِنْ كَانُوا مِنْ قَبْلُ لَفِي ضَلَالٍ مُبِينٍ»

“En verdad, Dios agracia a los creyentes al designar un Mensajero de entre ellos mismos, que les recita sus versículos y les purifica y les instruye en la Escritura (Sagrada) y en la Sabiduría, cuando antes estaban en un extravío evidente”. (Sagrado Corán, 3:164)

Según el dicho coránico, la misión de nuestro profeta fue un gran favor a la humanidad. Un ejemplo de ello podemos verlo en las costumbres y estilos de vida de la gente preislámica, que carecía de conocimiento; de ahí es que podemos comprender mejor esta bendición.

Según el Sagrado Corán, la época preislámica era muy oscura; era una época de asesinatos y saqueos, crueldad, enterrar vivas a las niñas, la propagación de la superstición, entre muchas otras aberrantes costumbres. Podemos mencionar diferentes causas al respecto, como la ignorancia, la pobreza, el salvajismo y otros tantos vicios que habían oscurecido la vida de la gente en aquel entonces. Los delitos se habían convertido en hechos comunes y legales. El hurto y el saqueo, el juego de azar y la usura, los secuestros, ya eran habituales en ellos.

El Sagrado Corán, en la descripción de aquel entonces, nos dice: “y recordad la merced de Dios con vosotros cuando erais enemigos y Él unió vuestros corazones y os convertisteis, por su merced, en hermanos y estabais al borde del abismo del fuego y os salvó de él”.

Otro defecto de la sociedad de esa época fueron las supersticiones. El Sagrado Corán expresa las metas sagradas de la misión del Profeta Muhammad en breves frases, las cuales nos dicen:

“Les descargará de su fardo y les librará de las cadenas que les agobian. Mas, quienes creen en él, le secunden, le defiendan, y sigan la luz que le fue revelada, estos serán los bienaventurados.” (7:157)

Vemos que el Corán describe a las supersticiones como cadenas que les agobian; es claro que el sentido de la misma es enfatizar aquello que priva la libertad: las supersticiones y las falsas creencias que los habían rodeado, las cuales fueron el mayor obstáculo para su evolución y perfección.

Las cadenas de falsas creencias e ignorancias

Uno de los mayores retos del Profeta del Islam fue luchar contra las supersticiones y falsas creencias. Él purificó la mente y la razón del ser humano de las vanas supersticiones que lo agobiaban. En ese sentido, es muy conveniente que indiquemos una serie de estas falsas creencias:

  1. Encendían fuego para que lloviera: La gente de la península Arábiga acostumbraba a juntar leña de dos árboles especiales y las ataban a la cola de una vaca; llevaban a esta hacia la cima de una montaña y allí mismo prendían fuego a la leña. Cuando el fuego quemaba la cola de la vaca, esta comenzaba a correr y a bramar. Sus motivos de este hecho tan cruel deducían que el fuego representaba los relámpagos y los bramidos de los animales, los truenos; ellos creían que, después de este ritual, llovería.
  2. Creían que, herrando boca y patas de un camello, los que estuviesen enfermos sanarían.
  3. Cuando le tocaba a un hombre un viaje y él temía que su esposa le traicionara, ataba un hielo a la rama de un árbol. Si, al retornar, el hielo proseguía atado, quería decir que le era fiel; en cambio, si lo encontraba desatado o ya no estaba allí, condenaba a su mujer por traición.

Ciertamente, con estas falsas supersticiones, comprendemos que la Misión de nuestro amado Profeta, como el último mensajero, es una gran bendición y favor de Dios para la humanidad.

En la actualidad, con todos estos progresos científicos en el mundo, el hombre no se ha librado de estas falsas creencias y supersticiones; pues todavía no ha reconocido bien al Profeta del Islam. El hombre contemporáneo debe retornar al noble Islam.

Fuentes consultadas:

  • La luz de la eternidad “La historia del Profeta Muhammad”, Ayatola Jafar Sobhani.
  • La interpretación Nemuneh, del Ayatola Makarem Shirazi.

 por: Davoud Raisian

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